Una reyerta entre dos pandillas juveniles en la calle de Rivero se saldó con tres jóvenes heridos de carácter leve, según informaron testigos consultados por este diario. Uno de ellos fue trasladado al Hospital San Agustín para que le fueran practicados puntos de sutura en una brecha en la cabeza, por la que sangraba de forma abundante.
La pelea se inició pasadas las diez de la noche en las proximidades del entronque de Rivero con la calle de Pablo Iglesias. Al parecer, los dos grupos se enfrentaron a golpes en plena calle, aunque los mismos testigos indicaron que alguno de ellos utilizó también un cinturón como arma. En total, y siempre según los testigos consultados, participaron en la reyerta una decena de jóvenes.
En el transcurso de la pelea, al menos tres de ellos sufrieron heridas de carácter leve y fueron atendidos por el personal sanitario que se desplazó al lugar. También acudieron a la zona dotaciones de las policías Nacional y Local, si bien, en principio, no se registró ninguna detención.
La trifulca levantó gran expectación en la zona, hasta el punto de que numerosos jóvenes seguían de cerca la evolución de la pelea, hasta que la llegada de las fuerzas de seguridad acabó por disolver la reyerta.
Acabada la misma, la calle de Rivero presentaba abundantes signos de lo acaecido, con numerosas manchas de sangre en un tramo de unos cincuenta metros, desde el entorno del mencionado entronque de la calle con la de Pablo Iglesias, y en dirección a la plaza de España.
Algunos testigos aseguraban ayer a este diario que uno de los grupos participantes en la reyerta es conocido por su conflictividad, hasta el punto de que se les atribuye una actitud amenazante y «camorrista» hacia otros grupos de jóvenes que suelen alternar por la zona.
Se da la circunstancia de que la de ayer no es la primera pelea de similares características que se da en la calle de Rivero en los últimos meses. De hecho, vecinos y comerciantes de la zona han denunciado públicamente la frecuencia con la que se producen peleas, amenazas y conflictos entre pandillas que amedrentan a otros jóvenes de su edad.
Amenazas
A ello se suman otros altercados y pequeños hurtos en comercios de la zona, atribuidos también a jóvenes de esos grupos. «Conozco una chica que vive aquí y que ya no se atreve a ir sola a casa, que siempre le tiene que acompañar su padre, porque la tienen amenazada. Han puesto denuncias y no sirve de nada», se lamentaba ayer una joven, poco después del altercado. La misma persona aseguraba que esas misma pandillas conflictivas protagonizan altercados similares al de ayer; peleas en grupo en las que recurren a cinturones u otros utensilios contra sus contrincantes.