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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Gijón

GIJÓN

Perdido en el cielo con un mensaje tras la inauguración de la biblioteca del Codema, llega a Nantes, en donde una joven lo recoge y responde con una carta

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Los niños de 3, 4 y 5 años de Educación Infantil del Corazón de María están viviendo un cuento en sus propias carnes, una de esas historias que se podrían contar a los más pequeños para dormir y aprender el valor de la amistad pero que, en este caso, ha sucedido de verdad. Un relato con tres escenarios principales -Gijón, Nantes y Valencia- y un protagonista por encima de todos: un sencillo globo que se pierde en el cielo.
El cuento comienza en un momento entre el 4 y el 6 de mayo, cuando los alumnos de los tres cursos de Infantil conocen por primera vez la nueva biblioteca escolar del edificio que el Codema tiene en Contrueces. Para celebrar la apertura del nuevo espacio literario, el colegio organiza una fiesta con cada grupo de niños en la que no faltan los libros y, por supuesto, los globos. Al ser una ocasión especial, los profesores deciden hinchar los globos con helio para que los más pequeños disfruten de ellos durante más tiempo.
La fiesta acaba y los niños pinchan los globos o los llevan a casa. Y alguno que otro sale volando del colegio después de que algún alumno lo haya soltado durante un instante. Entre ellos, un globo rojo se pierde en el gran azul del cielo mientras en tierra un niño asume su pérdida con ojos soñadores, pensando a dónde irá. El juguete, inerte ante la fuerza de las corrientes aéreas, sigue su curso hacia el noreste.
Por el Golfo de Vizcaya
Tras atravesar en menos de una semana el Golfo de Vizcaya, el globo va perdiendo altura, hasta que en la mañana del domingo, 10 de mayo, toca tierra en una localidad cercana a Nantes, situada en la fachada atlántica de Francia. Después de este viaje de más de 500 kilómetros, una joven de 17 años, Jessie Coiffard, lo recoge y observa un pequeño papel que lleva atado en su extremo: 'Colegio Corazón de María. Inauguración de la Biblioteca. Mayo 09'.
En vez de olvidarse de esta casualidad, Jessie -que lleva estudiando español desde los cuatro años- decide indagar por internet para saber de dónde procede ese globo rojo. Sus búsquedas dan como resultado el colegio Inmaculado Corazón de María de Valencia. Y es que el escudo del centro gijonés y la palabra 'Gijón' se borraron lo suficiente como para que la joven francesa no pudiera situar el colegio en una localidad por el propio globo.
Llevada también por un cierto espíritu poético, Jessie Coiffard envía una carta en español -esta vez en un sobre y con sello- al Inmaculado Corazón de María de Valencia, en la que relata el hallazgo del globo. Además, incorpora la pequeña etiqueta que colgaba del globo para demostrar que se trata de una historia verídica. En Valencia se dan cuenta del error de la joven francesa, por lo que remiten la misiva al Corazón de María, adonde llega el 21 de mayo. En total, la etiqueta recorrió unos 2.000 kilómetros por tierra y aire en poco más de dos semanas.
«Alucinados»
La sorpresa de los profesores del Corazón de María cuando leyeron el relato que contaba en su carta Jessie fue mayúscula. Y si los adultos se muestran estupefactos por la historia del globo, los niños simplemente no se creen que este viaje haya sucedido de verdad. «Están alucinados, aunque no son conscientes de la distancia que hay entre Gijón y Nantes», explica Irene Serdio, coordinadora de Educación Infantil del Corazón de María.
Después de explicarle las tutoras a los niños el significado de esta carta, «todos quieren contestar a Jessie», a la que unos ven como una especie de princesa mágica y otros, como una hermana mayor francesa. Para ello, han previsto que cada clase escriba su propia misiva para que luego sean los profesores los que aglutinen los contenidos de cada carta en una única para contestar a la joven de Nantes. Y no sólo eso, ya que Irene Serdio reconoce que «también habría que responder al colegio de Valencia, en señal de agradecimiento».
Además, los profesores ven en esta historia una gran posibilidad para enseñar a los niños la situación de Gijón, Nantes y Valencia en un plano y que de esta forma se hagan una idea de la distancia que recorrió el globo rojo. «La nueva biblioteca nos trajo una historia real», concluye Irene Serdio. Un cuento que, por el momento no ha terminado. Continuará.

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