La mayoría del alumnado del Colegio Divina Pastora, de Llanes, tenía ayer muy claro que de mayor quería ser agente de la Guardia Civil, aunque también se escucharon variantes como la de Policía Nacional o incluso Bombero y profesiones como la de 'avionista'. Keanu Galán, de sólo seis años, confiesa que ésa es su vocación después de conocer un poco más la labor de los agentes de nueve especialidades diferentes de la Guardia Civil de Asturias con motivo de las jornadas realizadas a lo largo de la mañana en el recinto escolar. Keanu quiere ser 'avionista' pese a que la exhibición prevista con el helicóptero fue la única que hubo que anular como consecuencia de las inclemencias meteorológicas, que obligaron también a repartir por las diferentes aulas las exposiciones de material de las distintas unidades de la Guardia Civil que se mostraban en el patio del centro escolar. Sin vuelo de helicóptero, el servicio de unidades caninas y el robot del grupo de especialistas para la desactivación de explosivos se llevaron los mayores aplausos durante la exhibición, ya que los más pequeños pudieron ver en vivo cómo trabajan ambas unidades.
Primero le tocó el turno al perro de la unidad canina que detectó sin más ayuda que su olfato el material explosivo que se escondía en uno de los vehículos estacionados en el patio del colegio y, luego, no se lo pensó dos veces para atacar a la «persona mala» que había intentando agredir a un agente de la Guardia Civil. Los alumnos más pequeños del centro -que acoge a 111 escolares de entre 4 y 15 años- no daban crédito a lo que estaban viendo y más de uno se quedó atónito ante las hazañas de su nuevo héroe. «Lo que más me gustan son los perros», reconocía Natalia García, de siete años.
Pero para héroes ellos mismos porque los treinta agentes de la Guardia Civil que participaron en la muestra no dudaron en compartir con los escolares el material con el que trabajan a diario «para velar por la seguridad ciudadana», explicaba el capitán José Martínez Cordero, organizador de las jornadas.
Con porras y chalecos
Así, era fácil toparse en el centro escolar con niños provistos de porras y escudos, chalecos antibalas, esposas, guantes de látex, detectores de metales, linternas y hasta gorras de la Guardia Civil. «De mayor quiero ser Guardia Civil pero no sé si lo voy a ser al final», se lo pensaba el pequeño Mateo Melendreras, de seis años.
Las jornadas contaron con la presencia de Juan Bautista Martínez-Raposo Piedrafita. El teniente coronel de la Comandancia de Gijón hizo repaso de la historia del cuerpo en Llanes y declaró su voluntad de que estas jornadas sirvan para que los pequeños «valoren el trabajo que hacemos y que a veces es excesivamente ingrato». En representación de la Delegación del Gobierno en Asturias, Almudena Cueto animó a los jóvenes presentes a aprovechar la jornada para «aprender aspectos muy importantes para vuestra educación, como es la seguridad»; y José Herrero, concejal de Educación y Seguridad del Ayuntamiento de Llanes, destacó la labor de los agentes «que nos rescatan en el monte cuando nos perdemos» o del agua «cuando nos ahogamos».
Las jornadas se enmarcan en el Plan Director para la convivencia y mejora de la seguridad escolar que incluye también charlas en los diferentes centros de la región sobre el riesgo de internet, las drogas y el alcohol, el acoso escolar y las bandas juveniles.