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Asturias

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Nacen en Carreño los primeros seis lechones de gochu artur-celta concebidos por inseminación artificial y semen refrigerado
07.06.09 -

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El padre, al que llaman '0,97', no está para muchos trotes. Con menos de tres años de edad, su riqueza genética no se corresponde con los achaques de su salud. Tiene la cadera caída y problemas de visión. El resultado: no puede, aunque lo intenta, hacer una monta natural. Pese a todo, ha sido padre de seis hermosos lechones (tres machos y tres hembras), nacidos en el valle de Carreño y que son los primeros animales de la raza de gochu astur-celta que son concebidos por inseminación artificial. Un éxito de investigación del Serida y, a la postre, una garantía de futuro para esta raza autóctona asturiana.
Pesaron al nacer entre 1,3 y 1,4 kilos. En apenas mes y medio, el tiempo que su madre los amantantará, llegarán a los 13 kilos. «La mejor forma de mantener estas razas autóctonas y rústicas es que tengan una utilidad». De esta forma se expresaba Carolina Tamargo, veterinaria del Área de Selección y Reproducción Animal del Serida, y uno de los miembros del equipo que lidera Carlos Hidalgo en la Pecuaria de Gijón, y del que también forman parte técnicos de laboratorio y operarios encargados de trabajar con los animales. Son ellos los que se encargan de adiestrar a los animales, acostumbrados a la monta natural, para que hagan la misma monta en el potro artificial, un plástico de color azul, que se suele impregnar de un líquido que los estimule. Con todo, se tarda no menos de tres semanas en conseguir la monta artificial y, para eso, no siempre. «Algunos animales se rebelan, y no hay manera», confiesa Carolina Tamargo.
La madre de los lechones ahora nacidos en Carreño, en la ganadería de Manuel Pravia. fue inseminada con 3.000 millones de espermatozoides de semen refrigerado el pasado mes de febrero. Parió el pasado martes. El semen estaba fresco, recién salido del donante-semental y sin congelar, y se aprovechó el celo de la hembra, que lo tiene cada 21 días. Fue el primer caso, el primer parto, pero se han inseminado otras hembras en Salas, en Piloña, en Nava o en Mieres y se está a la espera de los resultados.
El objetivo final de estas investigaciones es preservar la raza, provocar embarazos selectivos y conservar unas especies autóctonas que, sin esta labor, correrían serio peligro de extinguirse. El gochu artur-celta se reconoció como raza en 2007, tiene su asociación de criadores y, ahora, sus primeros lechones inseminados de forma artificial. El camino está emprendido.

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