Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 8 febrero 2012

Gijón

GIJÓN

El acusado de intentar prender fuego al director del Banco Pastor de la calle Brasil matiza, tras quedar en libertad, que lanzó el combustible al suelo. Al salir recomendó a una pareja que no accediera al lugar

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Yo no entraría en el banco; huele a gasolina»
Un hombre pasa junto a la sucursal donde ocurrieron los hechos. / P. UCHA
Como si nada hubiera pasado. El hombre detenido el viernes por la tarde, acusado de amenazar con prender fuego a una oficina del Banco Pastor en La Calzada y al director de la misma, no mostró resistencia a la Policía y llegó a advertir a un matrimonio de que no entraran al local después de haberlo rociado con gasolina, según aseguraron ayer testigos de su arresto. J. M. A., de 39 años, quedó ayer en libertad tras prestar declaración ante el juez.
Los hechos se remontan al mediodía del viernes y tuvieron lugar en la sucursal que tiene abierta el Banco Pastor en la calle de Brasil, en la esquina con la de Miguel Servet. Según informó el Cuerpo Nacional de Policía, un cliente del banco, que tiene contratada una hipoteca con la entidad, entró en el establecimiento, en el que en ese momento se encontraban el director de la sucurssal y otra empleada, portando unas botellas en cuyo interior había gasolina. J. M. A. se dirigió al despacho de Dirección y empezó a discutir con el responsable de la sucursal, al que manifestó su descontento con las condiciones del crédito hipotecario que firmó con ellos hace tres años.
Siempre de acuerdo con la versión policial, en un momento dado el hombre «llegó a rociar con gasolina al director al tiempo que le amenazaba con que le iba a prender fuego». J. M. A., sin embargo, niega este punto. Según señaló a EL COMERCIO, con el que entró en contacto a través de elcomerciodigital.com, «no rocié a nadie ni hice amago de prender un mechero. Sólo tuvimos un enfrentamiento y tiré una botella de gasolina al suelo cuando él salía corriendo». El detenido asegura que su versión se puede verificar «por la ropa del director y con las grabaciones de las cámaras».
J. M. A. argumenta que su enfado tiene su origen en un «engaño» del director de la sucursal «cuando mi mujer y yo firmamos una hipoteca hace tres años». Explica además que desde hace año y medio se encuentra de baja laboral, con graves problemas digestivos y articulares y con los dos meniscos rotos, por lo que para poder caminar se ayuda de muletas. Su situación se agravó en noviembre, cuando sufrió un accidente cerebrovascular.
Después de que el director y la otra empleada del banco huyeran del inmueble asustados por el temor a que el hombre prendiera fuego al local, J. M. A. salió a la calle con plena tranquilidad, cruzó la carretera y entró en la sidrería Josben, situada justo enfrente de la sucursal. Los trabajadores de este establecimiento aseguran que no apreciaron en él ningún comportamiento extraño. De hecho, al producirse todo dentro de la sucursal, el suceso pasó inadvertido para casi todos los vecinos, viandantes y comerciantes de la zona hasta que llegaron al lugar de los hechos varios vehículos de Policía.
«Caminaba tan tranquilo»
Según explicó a EL COMERCIO un testigo de la detención, antes de que llegaran los coches patrulla J. M. A. había salido ya de la sidrería y se había sentado en un banco público situado justo frente a la sucursal. Allí vio cómo un matrimonio se disponía a entrar en la entidad, que quedó con las puertas abiertas. El hombre, sin embargo, les advirtió: «Yo que vosotros no entraría, porque huele a gasolina» -el olor, de hecho, sí les llegó a los trabajadores de los bajos comerciales más próximos al banco-.
Sheila Ramírez, empleada de la cafetería San Marcos, frente a la que fue detenido, explica que cuando llegaron los agentes «se levantó del banco y se puso a caminar por la acera tan tranquilo. Los policías le alcanzaron, se pusieron a su lado y se dejó de tener. Ni se resistió ni nada».

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS