Alquilar una casa en lugar de comprarla es una fórmula que no acaba de cuajar en Asturias. Incluso, a pesar de que el coste de la vivienda se ha situado en cotas astronómicas que no ha sido capaz de reducir ni la crisis. Así, si bien las viviendas en alquiler en España incrementaron su peso en el conjunto del parque residencial en 2008 hasta el 13,1%, dos puntos porcentuales más que un año antes, en el Principado, en el mismo periodo, los arrendamientos se mantuvieron estables con tendencia a la baja: cayeron un 0,05%. El comportamiento del mercado del alquiler asturiano no es aislado ya que otras siete regiones más registraron descensos.
Coincidiendo con los constantes esfuerzos del Gobierno para equilibrar el mercado y dar más protagonismo al alquiler frente a la compra, los datos del Ministerio de Vivienda muestran que el arrendamiento ha venido superando ligeramente el 11% del parque residencial español en los últimos años, mientras que en Europa supone alrededor del 40%.
Esta diferencia que separa a España del resto de sus socios comunitarios es resultado de una fiscalidad más favorable a la compra que al arrendamiento, además del hecho de que, en España y durante años, los bajos tipos de interés y la rápida escalada de precios hicieron de la compraventa de pisos un negocio muy rentable.
Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el cierre del grifo del crédito y con vistas a un modelo económico no tan dependiente del ladrillo, el Gobierno decidió dar la vuelta a esta situación, comenzando por equiparar fiscalmente las deducciones a las que tienen derecho los que adquieren viviendas en propiedad y en alquiler, e incluso subvencionando parte de las rentas a los jóvenes en el marco de la renta básica de emancipación. Además, el Ejecutivo ha comenzado una carrera por reforzar la seguridad de los propietarios frente a los inquilinos, y facilitar así un aumento de la oferta, mediante la exención de las rentas cuando el inquilino es menor de 35 años, la posibilidad de recuperar la vivienda alquilada para el uso de un familiar y una mayor celeridad en los procesos de desahucio.
Por el momento, y a expensas de que las medidas den sus frutos, lo cierto es que el parque de viviendas en alquiler logró superar los dos millones de inmuebles en 2008, hasta los 2.208.539 pisos, lo que supone un 18,3% más que un año antes. En cifras absolutas, en 2008 había 341.922 viviendas más en alquiler.
Parque regional
A pesar de esta predisposición del conjunto del país a equiparar al resto de países europeos, la distribución de las viviendas entre las comunidades autonómicas dejan ver otra realidad. Así, aunque las viviendas en arrendamiento casi se duplicaron en Castilla-La Mancha (92,2%) en un sólo año y aumentaron un 49,2% en la Comunidad Valenciana y un 44,6% en Murcia, el parque de viviendas en alquiler se redujo en otras siete comunidades autónomas. Al cierre de 2008 había un 24,8% de viviendas en alquiler menos en Cantabria que hacía un año, cuya estela siguieron otras regiones como La Rioja, que registró un descenso del 24,7%; Baleares, con un 17,6% menos; Ceuta y Melilla (-16,1%); Extremadura, donde la caída fue del 12,5%; País Vasco (-10,1%), además del retroceso registrado en Asturias.
Las cifras muestran, además, que el incremento del parque de viviendas en alquiler no ha tenido un reparto homogéneo, a pesar de que las medidas adoptadas por el Gobierno hayan pretendido tener un impacto en todo el país.
Menos rentable
A la espera de ver cuál es el efecto de estas medidas a largo plazo, y el resultado de las actuaciones previstas al respecto en el Plan de Vivienda y Rehabilitación 2009-2012, lo cierto es que el coste de la vivienda en alquiler en España descendió un 7,3% en mayo respecto al mismo mes de 2008 y acumula una caída del 10% desde agosto de 2007, según datos del portal inmobiliario Facilisimo.com.
Con estas cifras, arrendar un piso de 70 metros cuadrados a nivel nacional tiene un coste de 7,59 euros al mes por metro cuadrado, lo que supone una cuota mensual de 531 euros para el ciudadano. Por otro lado, si se tiene en cuenta que una hipoteca para una vivienda similar se traduce en una cuota de 679 euros al mes (euribor al 1,644% con un diferencial del 0,75% a 25 años), alquilar ese inmueble supone un ahorro mensual del 148 euros todos los meses.
Si se tiene en cuenta que la diferencia entre alquilar y comprar ese mismo inmueble era de 177 euros en el mes en marzo y de 159 euros en abril, se constata que poco a poco se va reduciendo el ahorro que supone alquilar una casa frente a su compra. Por el momento, la tendencia del mercado inmobiliario si muestra un mayor interés de las familias por el alquiler con opción a compra. Un instrumento que permite, con un desembolso inicial, llegar a comprar el piso a un precio más competitivo.