Los muelles del Rendiello, de El Musel y su cancha de subastas vivieron ayer una jornada sin precedentes con la entrada del arrastrero avilesino 'Nuevo San Telmo', propiedad del patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas, de Avilés, que descargó y vendió sus capturas en Gijón.
El episodio es asociado por todas las fuentes pesqueras consultadas por este periódico como un síntoma inequívoco del rechazo que provoca en los responsables de la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas la gestión de la nueva rula avilesina, en la que fueron invertidos cerca de 10 millones de euros de procedencia estatal y autonómica.
El patrón mayor de Avilés, Gregorio López, ya planteó poco antes de la inauguración de la nueva lonja climatizada la posibilidad de promover un boicot a la entidad, de la que la Cofradía es socia minoritaria, bajo la acusación de que el Principado no cumplía sus compromisos. Ayer, Gregorio López optó por ser el primero de los armadores avilesinos en buscar una alternativa para la comercialización de sus capturas.
Fuentes de LonjaGijón-Musel, empresa mixta que gestiona la cancha de subastas del Rendiello, indicaron a este periódico que, al igual que sucedió en su día con los armadores de Lonja Avilés, críticos con la actuación de la Cofradía Virgen de las Mareas, la llegada del 'Nuevo San Telmo' y de otros barcos avilesinos que pudieran seguirle no deja de ser una circunstancia ocasional que no va a remediar el delicado momento que vive la rula gijonesa por falta de la inversión pública que reciben sus competidoras. En ese contexto, el gerente de LonjaGijón-Musel, Francisco Javier Puebla, acusó ayer a la Dirección General de Pesca de «echar» de Asturias a un armador que deja unos 720.000 euros al año en la rula del Rendiello.
Abandono
Dicho armador, Jesús Labayen, reparte las capturas del barco 'Platí' entre Gijón y Pasajes y está en proceso de incorporar a su flota una nueva construcción que podría trabajar también en El Musel. Ayer, explicó a EL COMERCIO que los servicios de vigilancia pesquera del Principado plantean problemas que no tiene en el País Vasco y actúan, a su juicio, sin respetar la normativa que dicen defender. Por esa razón, aseguró, si el diálogo no sirve para resolver el conflicto en los próximos días, abandonará definitivamente las lonjas asturianas. Ayer descargó y vendió todo en Pasajes. Suele subastar todos los martes, tras faenar en caladero comunitario.
Labayen se queja de que los inspectores de pesca asturianos, que tienen competencias en aguas interiores (las comprendidas entre la costa y la línea imaginaria trazada entre cabos) y para controlar labores de comercialización, decomisaron el pasado martes unas cajas de pixín que ni habían sido pescadas en aguas asturianas ni fueron comercializadas, como lo demuestra la ausencia de etiqueta.