El suelo urbanizable en el entorno de las vías fue uno de los que más se revalorizó en la ciudad hasta la irrupción de la actual crisis que sufre el sector inmobiliario. Las últimas referencias al respecto señalaban que los solares en el perímetro de la barrera ferroviaria habían superado en cotización a la zona más exclusiva de Poniente. De hecho, por el metro cuadrado de algunas parcelas estratégicas los promotores llegaron a pagar más de 6.000 euros. Eran, sin duda, otros tiempos y Asprocon, la asociación que aglutina en la ciudad a promotores y constructores, calificó de «disparate» lo pagado por esos terrenos.
La llegada de las 'vacas flacas' al mundo de la construcción ha frenado en seco la escalada desorbitada de precios y ha frustrado negociaciones como la que llegó a tener cerrada la empresa Delca para trasladarse a un polígono industrial y vender los 2.000 metros cuadrados que ocupan sus almacenes en la calle del Diario El Comercio. La tasación en su momento superó esos 6.000 euros por metro cuadrado de referencia y las empresas interesadas estaban dispuestas a pagar ese precio que a día de hoy parece una locura.
Por el momento, las empresas posicionadas en la mancha urbana que circunda los espacios que serán edificados tras el soterramiento de las vías de Renfe y FEVE están todas en 'stand by'. Están muy pendientes de que se acometa la modificación puntual del Plan General para ganar altura en sus edificios, que aún llevará su tiempo, y sobre todo de que arranque de forma efectiva el desarrollo urbanístico en la zona ferroviaria de acuerdo con el diseño del equipo de arquitectos encabezado por Jerónimo Junquera. Esos amplios horizontes temporales que quedan por delante -Gijón al Norte no prevé completar la enajenación de suelo en las vías hasta antes de 2011- suponen un alivio ante los fuertes desembolsos económicos realizados hasta el momento.
Firmas como Construcciones San Bernardo, Fresno, Promociones Moro y Los Sauces son algunas de las que ya llevan tiempo posicionadas en la zona limítrofe con el barrio de alto standing proyectado en el espacio que actualmente ocupan las vías del tren. Todas ellas aseguran que han comprado para acompasar sus proyectos inmobiliarios con el desarrollo urbanístico del suelo liberado.
Consultadas por EL COMERCIO, estas empresas señalan que de ponerse a la venta hoy sus pisos en el mercado de vivienda libre se comercializarían a un precio no inferior a los 420.000 euros por metro cuadrado.
Eso sí, también indican que adaptarán además del precio, también la estética, calidades y diseño arquitectónico a los edificios que emergerán del plan de vías.