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05.07.09 -

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La locomotora sería el 'Concierto de Aranjuez', no sólo el concierto de guitarra más universal de la música, sino también la obra clásica española más interpretada del siglo XX. Entre los primeros vagones estarían composiciones como la 'Fantasía para un gentilhombre', recreación y glosa de la música del guitarrista aragonés del siglo XVIII Gaspar Sanz, escrita para Andrés Segovia. Los otros vagones serían un conjunto de obras menos conocidas, y que con motivo de los diez años de la muerte del compositor la discográfica Sony ha reeditado en tres discos compactos.
Entre las obras de los tres CD, figuran la grabación histórica del 'Concierto de Aranjuez' realizada en 1957 por Narciso Yepes y la Orquesta Nacional, bajo la dirección de Ataúlfo Argenta; la primera grabación del 'Concierto pastoral', con James Galway como solista; los 'Cuatro madrigales amatorios', grabados en 1978 por Montserrat Caballé, y otras grabaciones de referencia de la obra de Rodrigo, interpretadas, entre otros, por Teresa Berganza, León Ara, Joaquín Achucarro o Pedro Corostola.
Joaquín Rodrigo era consciente de sus intenciones como compositor. «He procurado, escribió, una fusión del regusto por las viejas músicas y algo que yo he llamado neocasticismo». Ese «neocasticismo», traducción hispánica de la estética neoclasicista propugnada por Strawinsky, impregna toda la obra de Rodrigo de un carácter evocativo del pasado.
No deja de ser singular que dos obras breves del año 1926 -'Zarabanda lejana', una exquisita página para guitarra, y 'Preludio al gallo mañanero'- sintetizan las directrices que Rodrigo siguió durante su larga vida.
Rodrigo ofreció, como pianista, junto a la cantante Carmen Pérez Durias, un concierto para la Sociedad Filarmónica de Gijón el 29 de febrero de 1948. Fue un domingo, a las doce de la mañana, en el teatro Maria Cristina. (El Jovellanos estaba, como ahora, cerrado por obras, pero hace cincuenta años, en el páramo de la posguerra, existían, al menos, cuatro teatros céntricos en la ciudad con aforos superiores a las quinientas personas).
Compositor y cantante, interpretaron un programa liederístico. La primera parte dedicada a las canciones italianas del dieciocho y al lied romántico alemán -Schubert, Schumann, Brahms y Wolf- y la segunda a las composiciones para voz de Rodrigo. Entre ellas no faltó el estreno de uno de sus 'Madrigales amatorios', quintaesencia de la música vocal de Rodrigo titulado 'De los álamos vengo'. Recreación del madrigal polifónico del compositor sevillano del XVII Juan Vázquez, y dedicada a la propia intérprete, Carmen Pérez Durias.
«Romance del gallo mañanero», tituló Joaquín Bonet su entusiástica crítica comentario del concierto. Joaquín Rodrigo, que escribía y hablaba muy bien, dictó a su mujer un texto entrañable sobre el espíritu de la Sociedad Filarmónica de Gijón: «Las sociedades filarmónicas vinieron a llenar una necesidad y a cubrir una misión; todas han realizado la primera... de procurar conciertos a los aficionados. Pero pocas han comprendido el segundo de estos postulados, esta misión que no es otra que estimular y fomentar la música española, sus compositores y sus intérpretes. A una de estas raras y ejemplares filarmónicas pertenece la de Gijón».
Mañana, 6 de junio, se cumplen diez años de la muerte de Joaquín Rodrigo. Cecilia Rodrigo comparó la obra de su padre con una locomotora, muy famosa, que tira con muchos vagones desconocidos.

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