
Una imagen de los preparativos de la Semana Negra en el Arbeyal. / PIÑA
Comienza la cuenta atrás para la 22 Semana Negra de Gijón, que dará el pistoletazo de salida el próximo viernes en su nueva ubicación de la playa de El Arbeyal. Quedan cuatro días para su inauguración y el recinto se encuentra en plena ebullición de obreros, montajes, feriantes, y curiosos.
El trabajo técnico previo lleva consigo un no parar de grúas, camiones y furgonetas que dotan al arenal de todas las instalaciones necesarias para que el proyecto salga adelante.
Más de dos millones de vatios son necesarios para dar luz a lo que Ángel Terán, responsable del proyecto de distribución de la Semana Negra, denomina como «una pequeña ciudad con todos los servicios». Los trabajos comenzaron el pasado 16 de junio, cuando se niveló la arena de la playa para poner los stands que ya podemos ver montados en el recinto.
Un gran proyecto que ya va a celebrar su 22 cumpleaños con buena salud y con ganas de seguir ofreciendo un espacio de esparcimiento veraniego con cultura, ocio y gastronomía. Para ofrecer estos servicios es necesaria la intervención de un gran número de empresas que hagan realidad el festival y surtan de servicios a todos aquellos que decidan acercarse hasta esta playa.
Planificación
Todo tiene que estar a punto: Carpas, escenarios, suministros, decorados, seguridad, vigilancia, servicios hospitalarios... Todo para ofrecer el mejor servicio durante los diez días que dura el encuentro multicultural. Una obra que tiene detrás de sí un gran trabajo de planificación .
Más de 150 stands pueblan los alrededores de la playa de El Arbeyal, y más de 10 son las empresas encargadas de montarlo todo para el próximo viernes.
El suministro eléctrico y la acometida de agua son la parte más complicada de la feria. El sistema de suministro de agua debe preservar el entorno para que «no sufra ninguna agresión ecológica» comentó Terán. Por otro lado, el suministro eléctrico es cedido por Hidroeléctrica del Cantábrico, pero tal es la magnitud del proyecto que además deben contar con generadores independientes para satisfacer las necesidades de la ciudad efímera.
La superficie total del recinto ferial ronda los 58.000 metros cuadrados, de los cuales 9.500 corresponden a la zona de bares, 2.500 metros cuadrados a puestos de venta y otros cuatro mil la zona de las atracciones.
Desde dentro
Los días pasan y el inicio de la vigesimosegunda edición está cada vez más cerca. Los feriantes, tan acostumbrados a montar y desmontar sus atracciones ambulantes, se han instalado a las afueras del recinto: «Llevamos tres días montando la atracción, ahora sólo nos quedan pequeños detalles», comentó uno de ellos. Este gremio lleva varios días desplegando el equipaje de sus camiones para darle el toque lúdico que harán las delicias de los más pequeños de la casa, y por qué no, también de los mayores.
Los que ya se han instalado ultiman los detalles de sus puestos para que todo esté a punto para el viernes, mientras que los más rezagados tienen el tiempo en su contra, como la habitual e imponente noria, que comienza su montaje para ofrecer las mejores vistas de la Semana Negra y de todo Gijón.