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OPINIÓN ARTICULOS

07.07.09 -

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Los santos laicos
A ANTAÑO, los santos se criaban en los conventos. Los hombres eran santos por profesión, por vocación o por aclamación, y en cuanto hacían un milagro, el pueblo ignaro los izaba nimbados y en imagen de yeso a los altares. Pero hogaño, los pocos conventos que quedan se dedican a fabricar otras cosas. Los musulmanes por ejemplo, en sus seminarios madrazas se han empeñado en formar talibanes tocapelotas y suicidas de dios. Y los nuestros, mendicantes, rúan con el cepillo por ver si allegan fondos para indemnizar a las víctimas de su pederastia.
Ante la carencia de santos que intercedan por el hombre para salir de las dificultades, ha surgido una nueva industria que fabrica santos laicos en esta sociedad posmoderna, descreída y robotizada que ha abandonado las capillas porque prefiere los estadios y las discotecas. Esta industria dispuso recientemente de Vicente Ferrer, un santo laico que acertó a colgar los hábitos jesuíticos, o a arremangarlos para casar con Anne Perry de Ferrer, para desarrollar en Andhra Pradesh una bestial labor filantrópica, labor que le ha elevado a los altares de la estima mundial y a los del premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998. Pero sanlaico Ferrer no molaba, no valía para el márketing iconódulo porque sólo recogía donativos para los pobres de India, una rica y vigorosa potencia nuclear. Y eso no tiene glamour.
Mola más venerar a san Kaká, un santo vivo que ha poco, en multitudinaria presentación en el Bernabéu, reunió a más devotos que la población completa, 35.000 habitantes, de Teruel existe. Y aún mola más el Michael Jackson, cantante blanquinegro convertido en el más adorado santo laico actual gracias a una buena dosis de morfina en vena. Símbolo de cuanto no hay que hacer, el difunto San Michael Jackson, santo desteñido con lejía, tuvo la premonición de que subiría a los altares de internet cuando ya en vida fue coronado como el 'Rey del Pop'. Que ha comenzado su canonización por lo civil lo demuestra el que algunos avispados están subastando las reliquias del hortera 'urbi et orbe', como un 'lignum crucis'. De hecho, unos guantes blancos del afro que no quería serlo se están cotizando al alza, y es posible que superen en precio a los calzones de San Elvis Ridículo Presley, otro santo cuya tumba en su Memphis natal es visitada al año por más de 4 millones de peregrinos.
Como Fátima, pero en laico y con lentejuelas de gañán neorrico.
'Quo vadimus', Manolín?

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