Acaba de ponerse en marcha -parece que esta vez sin vuelta atrás- el proceso para declarar la Sierra del Sueve Paisaje Protegido y ya son varios los interrogantes que se abren en un proceso que no tendría porqué ser especialmente traumático, dado que el enclave a proteger, unos 34,5 kilómetros cuadrados es, ni más ni menos, el que goza ya de cierta protección al ser Lugar de Importancia Comunitario (LIC). Hasta el momento, los encuentros entre ganaderos, ecologistas y Gobierno regional no han hecho más que poner sobre la mesa el punto de partida para iniciar un debate que se augura largo y bastante tortuoso.
GESTIÓN Y ADMINISTRACIÓN
Consejería de Medio Ambiente, ayuntamientos y ganaderos
El borrador que el Principado de Asturias ha remitido a los ganaderos que forman parte de la Junta administrativa de la Sierra del Sueve lo deja bien claro: «La administración y tutela de este espacio corresponderá a la consejería competente en materia de espacios naturales protegidos». Es decir, si el texto se aprueba definitivamente tal y como los ganaderos lo conocen, será la Consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente la que se encargue de administrar el enclave. En cambio, la gestión se encomienda a los ayuntamientos de Caravia, Colunga, Parres y Piloña, «con la colaboración de la Junta del Puerto del Sueve». Para ello se crea una Comisión de Coordinación con cuatro miembros: el alcalde de uno de los cuatro ayuntamientos será el presidente -el puesto rotará cada año-, dos representantes de la consejería, un secretario también del Principado y un representante de la también llamada Junta de Cofiño. En este punto, cabe destacar que es la consejería la que tiene la potestad para suspender la gestión si considera que no cumple los objetivos del Paisaje Protegido.
Las quejas de los ganaderos ya se han aireado. Según explica el secretario de la Junta de Cofiño, Santiago Manjón, «estamos abiertos a negociar pero no estamos dispuestos a perder unos derechos históricos». Los pastores piden también formar parte de las decisiones económicas.
PLAN PROTECTOR
Directrices para cumplir los objetivos
El objetivo último de la declaración de Paisaje Protegido es mantener y conservar todo el patrimonio de la sierra. Para conseguirlo se elabora un Plan Protector que marca las directrices a seguir. Con el fin de facilitar la tarea, el plan divide la sierra en tres zonas: una primera de uso general, cuyas únicas limitaciones son las establecidas para la totalidad del paisaje protegido. La segunda comprende la plataforma kárstica superior del macizo del Sueve y en ella se limitan ciertas modalidades de uso y se introducen medidas más restrictivas. La tercera zona sería fundamentalmente la Tejeda del Sueve, donde la protección es máxima. A partir de este punto se dan unas bases para todas las actividades.
CONSERVACIÓN DE FLORA Y FAUNA
Murciélago de cueva, águila real, halcón peregrino y la Tejeda
Destaca en este punto, el seguimiento de planes para la conservación de invertebrados y especies en peligro como el murciélago de cueva, del águila real y del halcón peregrino, así como la elaboración de un programa de gestión de la Tejeda del Sueve «basado en la delimitación de pequeños cercados temporales», y plantaciones específicas que faciliten su regeneración. El sábado pasado los ganaderos del Sueve se manifestaban en contra de esta medida porque «si los tejos están ahí es porque nosotros nos hemos ocupado de ellos siempre». La normativa prohíbe además la introducción de especies que «supongan riesgo de hibridación con otras autóctonas o que posean características claramente invasoras».
USOS GANADEROS
Minorar el ganado en la tejeda
Consciente de la deuda con los ganaderos, el borrador del Principado explica que el aprovechamiento ganadero se someterá a las consideraciones generales contempladas en las ordenanzas que regulan el aprovechamiento de los pastos en los montes del Sueve y «cuya gestión corresponde a la Junta de Administración del Puerto del Sueve». Pero va más allá al afirmar que el papel de los pastores «debe ser puesto en valor». Así, el aprovechamiento ganadero tradicional será «uso permitido» en todo el espacio protegido, si bien se pide «minorar su incidencia en la Tejeda del Sueve, para facilitar su regeneración». En este punto, también se prohíbe introducir animales diferentes a los tradicionales del Paisaje Protegido.
El texto limita la actividad ganadera en base a los residuos que dejan las reses. El máximo será de 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea al año. De todas maneras, según los ganaderos, «hace tiempo que no se llega a esas cifras».
Una polémica mayor se encuentra en los trabajos necesarios para quitar el matorral. Según el informe que acompaña a la normativa, más del 50% del espacio protegido está cubierto de cotoya. El borrador prohíbe la quema a manta y establece como alternativa «labores periódicas de eliminación de matorral, mediante desbroces, gestión ganadera adecuada y, en último término, quemas controladas en momentos de mínima incidencia ambiental». Probablemente, en la decisión haya tenido mucho peso el hecho de que el 44% del territorio protegido presenta «alta o muy alta peligrosidad de incendios». Por su parte, los ganaderos se muestran escépticos ante las labores de desbroce y creen que las quemas «son la forma más barata y eficaz de tener el monte limpio».
ACTIVIDADES FORESTALES
Proteger las masas forestales autóctonas
En este punto la normativa apuesta sobre todo por mantener y mejorar la estructura de las masas arboladas autóctonas. Prohíbe introducir especies alóctonas y permite la explotación de parcelas madereras de especies alóctonas y autóctonas siempre que estén dentro de la zona 1. Algunos ganaderos proponen que se les ceda la titularidad de algunas de estas masas forestales para conseguir unos ingresos extras. En la zona 2, la explotación sólo puede ser doméstica, es decir para leña. Además durante la repoblación de especies quedará prohibido practicar el pastoreo en la zona afectada.
ACTIVIDAD CINEGÉTICA
Un mínimo de cuatrocientos gamos y un máximo de setecientos.
Es otro de los puntos de conflicto entre Principado y ganaderos. La consejería apuesta porque la presencia de gamos esté en una horquilla que va del número ideal de cuatrocientos gamos a un máximo de setecientos. A partir de esta cifra se añadirían medidas adicionales de control. Por su parte, los representantes de la Junta de Cofiño piden 150 y aseguran que en la actualidad hay unos 2.000. Además, achacan los problemas de la Tejeda del Sueve a la presencia de estos animales que en invierno se quedan sin comida.
NUEVAS INFRAESTRUCTURAS
Prohibidas nuevas carreteras y pistas
La normativa prohíbe en este punto el trazado de nuevas carreteras, caminos o pistas. Únicamente se mantendrá la limpieza y mejora de las vías ya existentes. Además, la construcción de nuevos tendidos eléctricos, líneas telefónicas, repetidores y todo tipo de artefactos serán sólo autorizables en la zona 1.
USO TURÍSTICO
Creación de una red de rutas
El borrador emitido por el Gobierno del Principado propone la creación de una red de rutas senderistas «que permita el disfrute de los valores del paisaje por parte de los visitantes». La señalización deberá ser la misma en todas ellas y se acondicionará cada camino, detallando el tipo de actividad que se puede desarrollar en cada una (cicloturismo, senderismo, paseos a caballo).