«Hemos cometido un error de buena fe, pero el Libro Blanco de las Industrias Culturales del Principado de Asturias no es un plagio». De esta forma se expresaba a EL COMERCIO Jaume Colomer uno de los coordinadores del trabajo, encargado por la Consejería de Cultura del Principado y representante de la consultoría catalana Bissap. Como ayer se hacía eco este periódico, una parte del citado Libro Blanco está compuesta por textos literales de trabajos ya publicados, todos ellos colgados en internet y, en buena parte de los casos, sin cita expresa a los autores de los mismos. En este sentido, Jaume Colomer reconoce los hechos y defiende la literalidad de los textos reproducidos en el trabajo final «para respetar la fidelidad y el significado expresivo de las autoridades» que los confeccionaron.
Al mismo tiempo, asegura que, en muchos casos, no se hace expresa mención a los autores de los citados textos «por tratarse de un documento divulgativo y no académico», y que se optó por esa fórmula no con el propósito de apropiarse del trabajo de otros autores, sino para crear un documento de más fácil lectura y sin entrecomillados y continuas citas que lo pudieran hacer más engorroso.
El Libro Blanco de las Industrias Culturales del Principado de Asturias fue encargado, previo concurso, por la Consejería de Cultura del Principado, a la consultora catalana Bissap y al Instituto Cies, que tiene su sede en Avilés. El coste del trabajo fue de 67.000 euros, a los que, con posterioridad, se unieron otros 2.433 en concepto de publicación. En su presentación oficial, celebrada el pasado mes de abril, estuvieron presentes el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y la consejera de Cultura, Mercedes Álvarez, quienes defendieron la publicación como un punto de inicio para explotar el motor económico de la cultura en Asturias.
En este sentido, Jaume Colomer señaló ayer que el trabajo que le fue encargado a su empresa «no era el Libro Blanco», sino un proceso de identificación bastante más amplio sobre la cultura en Asturias. El objetivo, según señaló, era analizar las empresas culturales del Principado, su entorno, preparar un diagnóstico y una propuesta estratégica. Estos cuatro elementos, dijo, se llevaron a cabo después de realizar más de cien entrevistas y se trasladaron a un documento de más de 250 páginas que ya fue entregado a la Consejería de Cultura en el mes de noviembre del año pasado.
Era un modelo de análisis de la realidad cultural asturiana. «Los trabajos no pueden medirse por páginas, pero, desde luego, no es verdad que por las 62 páginas del Libro Blanco, que es un resumen de todo lo anterior, cobrásemos 67.000 euros, a razón de más de mil euros por folio. ¡Ya nos gustaría que hubiera sido así!».
Sobre el contenido, el coordinador del trabajo defiende que «la parte troncal es cien por cien de elaboración propia». Se refiere al trabajo realizado en Asturias, a las entrevistas mencionadas con anterioridad. Luego, viene lo que él mismo denomina «parte de contexto», que es donde aparecen referencias y textos completos de trabajos ya publicados por otros autores. «Esta parte del trabajo -señaló- no se puede fundamentar en investigación propia. Acudimos a fuentes solventes, en algunos casos propias, como el caso del informe de Icex, elaborado también por el director de todo este trabajo realizado en Asturias. ¿Referencias literales? Una vez que has conseguido expresar un concepto con unas palabras, es mejor no edulcorarlas o hacer sucedáneos. Por fidelidad a las fuentes, se tomó la decisión de utilizar las palabras de las autoridades internacionales, porque es la forma de trasladar sus ideas. Eso no quiere decir que tuviéramos intención de apropiarnos de sus opiniones».
La falta de un párrafo
En todo caso, Jaume Colomer reconoce que «el hecho de no incorporar las citas de los autores de los textos puede crear sospechas, pero, reitero, no ha habido intención alguna de apropiarse de informaciones de otros autores. Si tuviera que volver a hacerlo, trabajaría con el mismo criterio, pero sería necesario insertar un párrafo en el que se hiciera expresa mención a la ausencia de las fuentes y al motivo de ello. ¿Que hemos cometido un error? Pues sí, pero ha sido un error de buena fe».
El coordinador del Libro Blanco reitera que se trata de un buen trabajo. «No se trata de un 'corta y pega' -apunta-, aunque reconozco que la falta de citas a los autores puede crear dudas. Nuestro error ha sido omitir esta aclaración, pero eso no anula, en absoluto, la limpieza del trabajo y toda la labor de campo que hicimos con las empresas culturales de Asturias.
Consultorías y mercado
Por su parte, el viceconsejero de Promoción Cultural, Jorge Fernández León, señaló que «es normal que cuando están haciendo un informe sobre un sector se utilicen las ideas comunes sobre ese mismo sector» y añadió que «las consultorías viven de sacar datos de uno y otro sitio. Luego, la empresa va a utilizar sus conocimientos, que es lo que yo compro».
En este mismo sentido, Jorge Fernández León afirmó que «lo que yo le pido a una empresa es que me haga un análisis y no conozco a ninguna consultoría que no acuda a informes que ya están en el mercado. Esto me da la garantía de que tratará puntos de vista que yo no puedo analizar. No les pido que inventen la realidad. Les pido que la resuman».
Por último, el viceconsejero recordó que el trabajo recoge algunas citas bibliográficas y que, en alguno de los casos, como el informe Icex, fue realizado, como recordaba Jaume Colomer, por el director del proyecto del Libro Blanco de la Cultura en Asturias. «El trabajo no fue pequeño», concluyó el viceconsejero de Promoción Cultural.