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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Sociedad

19.07.09 -

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La infanta doña Elena de Borbón y Grecia, fiel a su amor por la hípica, pasa unos días en Asturias para disfrutar de su deporte favorito mientras participa en el LIX Concurso de Avilés.
Doña Elena ha vuelto a elegir el concurso asturiano para dar rienda suelta al mayor de sus hobbies y poder competir con otros jinetes en igualdad de condiciones. La infanta llegó el pasado viernes y está previsto que se marche hoy, tras la prueba en la que se presume que participe.
La hija mayor de los Reyes llegó a media mañana de ayer sola al recinto hípico, sin la compañía de sus hijos y tan sólo con la perenne presencia de su instructor de equitación, Felipe Zuleta, de profesión militar y del que se dijo que era uno de sus amigos más cercanos cuando se anunció su separación de Jaime de Marichalar. Además sus escoltas no le quitaron ojo en el tiempo en el que permaneció en el polideportivo.
A pesar de la autoridad impuesta por sus guardaespaldas, la gente que se encontraba en El Forcón, como espectador o en calidad de participante, no dudó en acercarse a doña Elena para solicitarle una rúbrica real de su puño y letra. Si bien es cierto que la escasez de público hizo más fácil a sus escoltas mantener a raya a los que por allí pasaban.
En cambio, a la prensa se lo pusieron más difícil y los fotógrafos tuvieron que hacer encaje de bolillos para capturar a su Alteza Real a lo largo de la mañana. Aunque los que tuvieron la oportunidad de verla de cerca, pudieron comprobar la delgadez de su anatomía.
Además de Zulueta, la infanta Elena charló con el propietario del centro deportivo, Genaro Artime, y con los demás empleados que conoció durante su participación el año pasado en la misma prueba. El resto del tiempo se mantuvo al margen del revuelo que ella misma estaba causando y se dedicó a concentrarse para su intervención.
La prueba menor
A diferencia de la edición anterior, en la que tomó parte en todas las pruebas, que son tres (pequeña, mediana y grande), en esta ocasión sólo participó en la menor, que tiene como medida 1,20 metros de altura. La yegua con la que saltó tiene un nombre de lo más real, 'Sofía Z' y de algo sirvió el apodo, pues, de los 42 caballos que intervinieron, doña Elena alcanzó el puesto decimosegundo. No logró puntuar.
Sin embargo, no sumar no debió molestarle en gran medida, porque después de su turno, contempló al resto de compañeros.
Después de su participación, hacia las tres de la tarde, se fue a comer relajadamente, ya que no tenía previsto volver a la prueba vespertina. Tras la intervención en la que se prevé esté presente hoy, la infanta volverá a sus quehaceres rutinarios en Madrid, donde tiene fijada su residencia. Será por poco tiempo, porque las vacaciones están a la vuelta de la esquina.

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