Tras el Carmen llega el Carmín y Pola de Siero celebra, como cada año en el mes de julio, la fiesta que ha sido bautizada como la romería de Asturias, una de los festejos más señalados para todos los asturianos y para otros tantos foráneos.
La jornada festiva empieza a las 17.30 horas con la concentración de charangas y grupos en la plaza Les Campes, lugar de nacimiento del Carmín, para dar comienzo al desfile hacia el prau de los Campos de la Sobatiella. La banda sonora la aportan las bandas de música, parejas de gaiteros y tamborileros y las charangas locales y de diversos lugares de la provincia mientras todo el mundo con indumentaria de vaquero azul, camiseta blanca y pañuelo azul al cuello canta y baila al son de la música.
El cierre del desfile hacia el 'prau' corre a cargo de la charanga local Los Cascaos que portan bandejas con la tradicional merienda (empanadas, tortillas, fiambres, etcétera.), todo ello acompañado con litros de sidra, vino y otras bebidas.
En el 'prau', las pandillas de amigos, familias y curiosos venidos de diversos lugares meriendan, bailan, entonan cánticos o beben hasta altas horas de la madrugada. Incluso para los más bailarines se celebra el II Concurso de Baile "A lo Suelto" organizado por la Sociedad de Festejos y Asociación Amigos del Roble de Pola de Siero.
Fiesta nocturna
Al llegar la noche, miles de romeros emprenden la 'bajada del prau' mientras piden agua (a pesar del frío de la noche) a los balcones de sus vecinos entonando lemas como «no seas rata que el agua está barata» o «estos pisos no tienen grifos».
Después del diluvio continúa la fiesta por la villa. Algunos se cambian de ropa, pero son muchos los que bailan con sus camisetas mojadas y se dirigen hacia la iglesia parroquial cantando el himno de Asturias y aclamando a la Virgen del Carmen.
Los más mayores se acercan a la verbena clásica que este año corre a cargo de la Orquesta Dominó y la Orquesta Nueva Banda. Los jóvenes y también los más veteranos en este tipo de fiestas suelen atiborrar pubs y discotecas hasta que el cuerpo aguante y mientras el sueño no decaiga.
Pero el Carmín no es un evento circunstancial ni caprichoso, es una fiesta con historia y con muchos argumentos. La celebración siempre se reservó para el domingo siguiente al 16 de julio de cada año, y a causa del elevado número de cofrades de la hermandad, la fiesta se repetía al martes siguiente, más pequeña, y por ello la llamaban «el Carmín».
La tradicional romería convocará un año más a miles de personas, especialmente jóvenes y llegados desde distintos lugares de Asturias. Y es que la de Pola de Siero es la romería asturiana por antonomasia.