La actividad en el Museo del Jurásico de Asturias (Muja) no ha cesado durante gran parte de la madrugada. No es para menos. Los operarios iniciaban ayer los primeros y últimos trabajos -tan sólo un día han tenido para montar la primera parte de esta exposición- relativos a la muestra 'Atrapados en el hielo'. Se trata de un total de 75 piezas relacionadas con la fauna que pobló Siberia durante la última gran glaciación, hace entre 180.000 y 10.000 años.
Sin duda, lo que más llamará la atención a los más pequeños serán las reproducciones en vida de los diferentes animales que poblaron la tierra durante la Edad de Hielo, y más después de películas de animación como 'Ice Age', que ahora estrena su tercera entrega en las salas de cine. Entre los animales representados están el mamut lanudo, el oso de las cavernas, el buey almizclero, el rinoceronte lanudo y el bisonte. Para su recreación, se ha partido de los esqueletos completos hallados en su día y han sido confeccionados por taxidermistas profesionales y con materiales naturales. De hecho, para montarlos ayer en la planta baja del Muja se necesitó el apoyo del taxidermista Alexander Kornev.
Más allá de las reproducciones completas de algunos de estos gigantes de hielo, los más duchos en el tema encontrarán muy interesante la colección de cuernos de rinoceronte lanudo, con uno de los más largos encontrados hasta el momento; huesos grandes de mamuts; cráneos de bisonte, rinoceronte lanudo, caballo y buey, y cráneos de ejemplares juveniles de diferentes especies animales como el alce. «Todos ellos son reales y se encontraron en permafrost en Yakutia, lo que significa que no están mineralizados y no han sufrido prácticamente cambios desde que fueron hallados», explicaba ayer el fundador y director del Museo-Teatro La Edad de Hielo de Moscú, Fedor Shidlovskiy, lugar del que proviene la muestra.
Una nevera natural
Pero, ¿qué son las capas de permafrost? El catálogo de la exposición que hoy se pone en marcha lo explica: se trata de una especie de frigorífico natural. No son capas de hielo puro, sino de partículas arcillosas unidas mediante cristales de hielo. Juntas forman una masa muy dura, similar al cemento, a una temperatura constante entre los 0 y los 15 grados bajo cero. Es en estas superficies donde se han hallado algunos de los restos mejor conservados de la época y es en estas duras condiciones en las que trabajan los paleontólogos que luchan por su recuperación. En este sentido, el ruso avisa de que los visitantes podrán tocar con sus manos el permafrost para hacerse una idea del material.
Asegura Andrey Zhuravlev, conservador oficial de la muestra y doctor en paleontología por la Universidad Estatal de Moscú, que «el mamut es el protagonista de la exposición». Pero destaca, del resto de la fauna incluída en la muestra, la presencia del rinoceronte lanudo: «Es muy difícil imaginar que especies que ahora únicamente están presentes en el continente africano, vivieran no sólo en Eurasia sino pasado el círculo polar y con enormes abrigos de piel». En este sentido, recuerda que la coelección es interesante porque «parte de la fauna de la época sigue existiendo ahora», aunque de otra forma.
Y es que en la época, el lugar de algunas especies fue ocupado por otros de su misma familia pero resistentes al frío. Así, el mamut sustituyó al elefante, y el rinoceronte lanudo a su pariente sin pelo. Los animales también aumentaron de tamaño y se cree que fue porque así era más fácil que mantuvieran una temperatura corporal constante para evitar la congelación. Por ejemplo, la cornamenta de un bisonte macho llegaba a alcanzar los 1,8 metros.
A pesar de todos los esfuerzos para poner a punto la muestra, los esqueletos completos de los animales -los hay del mamut lanudo, el oso de las cavernas, el buey almizclero, el rinoceronte lanudo y el bisonte- no llegarán a tiempo para la apertura de la exposición, ya que se desplazan en barco desde Estados Unidos, y habrá que esperar unos días a su montaje. El más grande es el de un mamut y mide 6,20 metros de largo, 3,10 de alto y un metro de ancho. Otro de los esqueletos completos es de un rinoceronte lanudo de casi dos metros de altura.
En Moscú la colección ha llegado a recibir cincuenta mil visitas anuales y en Tokio, el esqueleto de mamut fue visto por más de 22 millones de personas. No en vano se trata de la «mayor colección privada paleontológica rusa», comentó hace unos meses, durante la presentación de la exposición, Jesús López, gerente de la Sociedad Pública de Gestión de Infraestructuras Culturales Turísticas y Deportivas del Principado de Asturias (Recrea). La muestra estará en la rasa de San Telmo, en el municipio de Colunga, hasta el próximo 30 de septiembre y a buen seguro servirá de complemento único a las maravillas que se pueden encontrar en la exposición permanente del Museo del Jurásico de Asturias.