A lo largo de los tramos Unquera-Llanes, Llanes-Ribadesella-San Esteban y San Esteban-Sebrayo, los caminantes que deciden coger el Camino del Norte para realizar su peregrinación a Santiago encuentran escasas posibilidades a la hora de escoger un albergue donde poder pasar la noche. Exactamente existen un total de cinco edificios municipales, de los cuales uno, el que se encuentra en la localidad llanisca de Piñeres de Pría, se encuentra cerrado indefinidamente.
Debido a esta carencia, los peregrinos deben improvisar otras opciones para disfrutar de sus horas de descanso, tales como los albergues privados, los numerosos campings de la zona y los hoteles. Los albergues privados cuentan con un gran número de impedimentos, ya que normalmente suelen estar ocupados por grandes grupos de jóvenes que se quedan en la zona durante varios días.
La opción más utilizada por los peregrinos es la de los campings. Cristóbal Peñalber y Javier Olivar, naturales de Elche, están completando el camino por tramos, año tras año, y desde el principio lo tuvieron claro, «nos habían hablado de lo difícil que estaba la cosa de los albergues por esta zona, así que nos traemos preparada la tienda de campaña y vamos de camping en camping». En esta ocasión han arrancado desde Comillas, «siempre hemos venido equipados por si escaseaban los albergues. Esta noche nos quedamos en el camping de Ribadesella porque nos informamos mal y no sabíamos que teníamos tan cerca el albergue de San Esteban». Y es que otro punto en contra es la desinformación que existe en la zona.
Así lo contaba Dolores Martínez, encargada del alojamiento de los peregrinos que llegan a la localidad de San Esteban de Leces, «aquí tan pronto tenemos 14 camas vacías como tengo que acomodar a unos cuantos por el suelo». Ella aseguraba también que todos los caminantes llegan a la zona quejándose de la falta de albergues para peregrinos, «entiendo que el problema que hay en esta zona es importante, pero también hay que pensar que por aquí pasa gente solamente entre los meses de mayo y septiembre».
Límite de horario
Otro de los impedimentos es el horario. Los albergues de la zona cuentan con una hora de entrada -y por lo tanto de apertura- y una hora de salida, y todo aquel que llegue antes o se quiera marchar después tiene que atenerse a las normas. Este fue el caso de la alemana Alex Tempelmeier, embarazada de cuatro meses y medio, que tras una jornada de sol y altas temperaturas llegó al albergue de La Isla a eso de las doce de la mañana, «ahora he de decidir si sigo adelante o espero hasta las cinco para que abran», comentaba. También existe la posibilidad de llamar a los encargados, ya que todas las puertas cuentan con un teléfono de contacto al que poder avisar.
Aunque se podrían mejorar y ampliar las instalaciones, lo que está claro es que cualquier peregrino con verdadera fe en el Camino, no encuentra impedimento alguno que frene su viaje.