El Comercio

El Codema despide a un profesor por «conducta inapropiada» con los alumnos

  • «No es agradable, pero tenemos claro cómo queremos que se comporten nuestros docentes», asegura el director del centro

El Colegio Corazón de María despidió al cierre de este pasado curso escolar a un profesor de Bachillerato y ESO por lo que considera «conducta inapropiada e indebida con sus alumnos». El director del centro, el padre Simón Cortina, confirmó ayer esta decisión a EL COMERCIO y matizó que «en ningún momento estamos hablando de acontecimientos constitutivos de delito, pero sí de conductas inapropiadas e incongruentes en un centro con un ideario como el nuestro».

El profesor fue despedido después de que el centro tuviera conocimiento de determinados hechos por los que se le abrió expediente informativo. Después de ser apartado de su labor como docente, los citados sucesos fueron analizados por el equipo directivo del colegio y por los titulares de la institución claretiana con sede en Madrid y, «contando en todo momento con asesoramiento legal», se adoptó la decisión de su despido. «No es agradable, pero tenemos claro cómo queremos que se comporten nuestros docentes en un centro educativo con un ideario como el nuestro». Insiste Simón Cortina en que la conducta de este profesor no es constitutiva de delito y, de hecho, no existe ninguna denuncia policial ni judicial sobre este asunto. La dirección del centro considera que se trata de un despido procedente, según el convenio colectivo, aunque el profesor ya ha denunciado el caso ante la autoridad laboral y ambas partes están citadas para un acto de conciliación. Según ha podido saber este periódico, los hechos que provocan el despido se producen en el transcurso de este curso pasado. Una vez finalizado, la dirección del Codema contactó con varios alumnos del profesor para preguntarles sobre su conducta en las aulas y basándose en esos testimonios se tomó la determinación de poner fin a la relación contractual que, por otro lado, se remonta a casi dos décadas atrás.

Aplica de esta manera el colegio el principio de «tolerancia cero», ante «maneras de estar» que considera fuera de lugar en un centro con unos principios muy determinados, según comentan profesores consultados. Profesionales que aseguran que solo con esta manera de actuar y con «transparencia» se salvaguarda la imagen de un colegio con 1.600 alumnos.