El Comercio

La estación de la ITV se ampliará antes del verano

Tres de las líneas reservadas para turismos, donde se pueden atender un máximo de nueve vehículos al mismo tiempo.
Tres de las líneas reservadas para turismos, donde se pueden atender un máximo de nueve vehículos al mismo tiempo. / JOAQUÍN BILBAO
  • La obra supondrá una inversión de 700.000 euros, a la que se sumarán otros 400.000 para la modernización de equipos e instalaciones

  • Contará con dos nuevas líneas de inspección que permitirán incrementar un 30% su capacidad

Tras algo más de dos décadas de actividad, la estación de la ITV en Gijón afrontará en los próximos meses su segunda ampliación. Las instalaciones del Camino del Melón, en Tremañes, incorporarán dos nuevas líneas de inspección reservadas a turismos, con las que sus responsables prevén incrementar un 30% la capacidad de la estación. Esto se traducirá en la reducción de los días de espera de quienes acuden a pasar la revisión de su coche con cita previa. Las obras, actualmente en licitación, tienen un plazo previsto de ejecución de 90 días y se espera que puedan concluir antes del próximo verano, época de gran actividad. La inversión ronda los 700.000 euros, a los que deben sumarse en torno a 400.000 más correspondientes al equipamiento de las nuevas líneas de trabajo y la modernización del instrumental e instalaciones del resto de la estación.

La ITV de Gijón abrió sus puertas en 1992 como complemento a las estaciones que ya existían en Pruvia y en Mieres. Su construcción llevó casi dos años, pues hubo que generar un terreno adecuado en una parcela que entonces «era una charca». Para hacerlo, se aprovecharon los materiales de excavación procedentes de la obra del Centro Comercial Los Fresnos, que dieron para hacer un relleno de entre dos metros y dos metros y medio de espesor a lo largo de los casi 11.000 metros cuadrados que abarca la finca. Cuando finalmente entró en servicio, la estación contaba con cinco líneas de inspección, tres para turismos y dos para vehículos industriales. En 2002 se abordó su primera ampliación, con la construcción de las líneas 6 y 7, una de las cuales se utiliza fundamentalmente para turismos y la otra también para furgones o camiones pequeños.

El proyecto que se aborda ahora supondrá una nueva ampliación hacia el Norte, esto es, junto a la línea 7. La intención es construir dos nuevas líneas para turismos con capacidad para absorber entre 21.000 y 25.000 primeras inspecciones -las visitas obligatorias que deben afrontar los vehículos, sin tener en cuenta las que realice posteriormente tras la subsanación de los defectos detectados- de las aproximadamente 70.000 que se realizan cada año sin contar vehículos industriales -en total se superan las 92.000 primeras visitas y más de 127.000 si se cuentan las segundas e incluso terceras inspecciones-. Así, si actualmente en un mes «bueno» como noviembre se dan citas a catorce días vista, con la ampliación se podría bajar a diez días. En verano la espera es más larga, por encima de los 20 días, «porque a la gente le caduca la ITV» y se atiende a más usuarios que llegan sin cita. De media pasan por la estación de Tremañes unos 350 turismos al día.

Tecnología puntera

Las nuevas instalaciones contarán con un equipo de cinco inspectores por turno y se equiparán con instrumental puntero, similar al que se utiliza ya en la estación de Siero, considerada una de las más modernas del mundo. Serán líneas más cortas que las existentes y en lugar de tres zonas de inspección -una de recepción para revisar documentación, sistemas de iluminación y señalización, otra para suspensiones y frenos y una tercera para inspección ocular desde el foso- contarán con dos, aunque la diferencia de longitud se compensará con la implantación de un sistema de 'tándem' que permite analizar al mismo tiempo los dos ejes de los coches.

Por otra parte, desaparecerán las dos cabinas de medición de gases para vehículos diésel que actualmente están separadas de la nave principal y en su lugar estos controles se harán en tres nuevos módulos que se adosarán al final de las tres líneas centrales. También se ampliarán las oficinas y se renovará gran parte del instrumental.

Tras esta obra el próximo reto de la estación de Gijón será su adaptación a nuevas pruebas ya previstas por a Unión Europea, como la inspección de los sistemas que gestionan de forma electrónica diversos elementos de seguridad de los vehículos.