El Comercio
Alberto Zurrón, abogado del demandante.
Alberto Zurrón, abogado del demandante. / ROJAS

Indemnizado con 12.000 euros por ser incluido en un fichero de morosos

  • La compañía telefónica condenada atribuyó al joven gijonés una deuda de 666 euros, pero él nunca había contratado sus servicios

Le acusaron de deber casi 700 euros a una compañía telefónica con la que jamás tuvo relación y le incluyeron, durante cerca de cuatro años, en varios ficheros de morosos. En vez de dejarse intimidar, el gijonés David Palacios decidió pelear por demostrar su inocencia y ahora la compañía deberá pagarle 12.000 euros por dañar su honor.

La de este joven es la historia de cientos de españoles que a diario se enfrentan impotentes a gigantes empresas que, a primera vista, pueden parecer invulnerables. Pero no lo son, como demostró en más de 200 ocasiones el abogado gijonés Alberto Zurrón, especializado en defender a quienes son incluidos en estos temidos ficheros de forma ilegítima. Y son muchos. «Solo en Gijón llevé más de 80 casos en los últimos dos años. En España rondarán los 230», señala el letrado.

Según la ley, para que una persona pueda ser incluida en uno de estos ficheros de morosos la deuda debe ser «cierta, vencida, exigible e impagada». Algo que no siempre se cumple, como sabe bien el propio Zurrón, quien sufrió en sus carnes esta práctica de dudosa legalidad. «En 2012 yo mismo fui incluido por una compañía telefónica en este tipo de ficheros a causa de una supuesta deuda de unos cien euros», relata. Algo que el Tribunal Supremo no permite, pues se trata de una cantidad demasiado pequeña. «Lo utilizan como medida de presión, para que la gente se conforme y pague, cuando lo que en realidad deberían hacer es reclamar ese dinero por la vía judicial. Sin embargo, los costes de esto serían la mayoría de las veces superiores a la cantidad que, supuestamente, se les adeuda», explica el letrado. Las entidades bancarias y compañías telefónicas y eléctricas son, señala, quienes más demandas de este tipo reciben. «Incumplen de forma sistemática la ley y juegan con el miedo, pero la gente está muy enojada y las cosas empiezan a cambiar», apunta.

Alto porcentaje de éxito

Por este motivo, Zurrón anima a cualquiera que se encuentre en una situación similar a no dejarlo pasar y denunciar. «El grado de éxito en este tipo de casos es de un 99%», afirma, y reconoce sentirse enormemente satisfecho con el resultado de la demanda de David. El joven, que lleva unos meses trabajando en Huesca, también recibió la noticia con gran alegría. «Estoy muy contento, no solo por el dinero sino por la satisfacción de haber demostrado que yo tenía razón, de haberles derrotado pese a la sensación que muchas veces impera de que son intocables», señala.

La indemnización, una de las mayores obtenidas en este tipo de casos hasta la fecha, fue tan cuantiosa por la conjunción de varios factores: David estuvo cuatro años incluido en varios ficheros de morosos que fueron consultados por diferentes empresas en numerosas ocasiones y el contrato por el que se le exigía la deuda fue realizado por otra persona que suplantó su identidad. La sentencia indica que «no se desplegó la diligencia suficiente para comprobar que la persona que realmente contrataba el servicio era David». Esto podría haberse solucionado, apunta Zurrón, «con el simple gesto de exigir al cliente una copia del DNI y un recibo bancario que vincule al titular del contrato con la cuenta donde se van a domiciliar los pagos».

Perder un empleo

Por suerte, David no necesitó solicitar ningún préstamo ni realizar operaciones que, al estar incluido en estos ficheros, no habrían podido ser llevadas a cabo. Pero en otros casos los perjuicios que estas prácticas pueden ocasionar son verdaderamente sangrantes. «Llevo casos de pequeñas empresas que llegaron a irse a pique por deudas que no eran reales e, incluso, podría suceder que una persona pierda su empleo si a su empresa le da por revisar estos ficheros. Esto es más serio y frecuente de lo que parece», advierte el abogado.