El Comercio

El termómetro del progreso científico

Antón Castaño, Pedro García, Rodrigo Gil y Óscar Veirás, en la hemeroteca de EL COMERCIO.
Antón Castaño, Pedro García, Rodrigo Gil y Óscar Veirás, en la hemeroteca de EL COMERCIO. / P. UCHA
  • Los profesionales aprovechan estas citas para formarse, reforzar conocimientos y mostrar los trabajos propios de sus áreas

  • Los congresos de médicos miden los últimos avances sanitarios y facilitan el intercambio de experiencias

Se autodenominan «masoquistas» y confiesan que les gusta «meterse en los charcos, porque hubo antes alguien que lo hizo por nosotros». Y con ese deseo de «aprender y enseñar» apelan al «proceso de autosatisfacción» que les supone el cierre de cada reunión para repetir en la ardua tarea que supone la organización y el desarrollo de estas citas. Son reputados profesionales médicos, reconocidos en sus áreas y fuera de ellas, gijoneses o residentes en la ciudad que han decidido erigirse como promotores de encuentros científicos que traen a Gijón reuniones de entre 40 personas, las más pequeñas, y 2.500 o 3.000 las más numerosas y escasas.

El radiólogo Pedro García, Embajador de Gijón 2014 y presidente de la Sociedad Española de de Ultrasonidos y de la Asociación de Radiólogos del Principado; el pediatra y presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, Antón Castaño; el urólogo Rodrigo Gil, y Óscar Veirás, vicepresidente de la Sociedad Asturiana de de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), fueron reunidos por EL COMERCIO. Un encuentro que sirvió para analizar los beneficios de unas citas congresuales que si bien han bajado cuantitativamente el número de delegados, mantienen y superan su notoriedad cualitativa desde el punto de vista de calidad y progreso científico. Lo primero que todos ellos quisieron destacar es el trabajo que desde el Gijón Convention Bureau -Oficina de Congresos- y el Club de Empresas de Turismo de Negocios del Principado se realiza para «facilitar y simplificar» las tareas previas de planificación y presentación de una candidatura, y las posteriores de organización y desarrollo de las citas. «Lo de aquí es una excepción a nivel nacional. No se si en otros Ayuntamiento colaboran, pero la implicación de Gijón no se ve en ningún otro sitio de España», asegura Castaño.

Ese alto grado de colaboración es una de principales justificaciones del por qué Gijón para traer citas como la Reunión Nacional de Urgencias de Pediatría, que reunió en 2011 a 600 profesionales, o para volver a acoger, quince años después, el Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que reunirá en la ciudad en junio a unos 3.000 médicos. También la ciudad será sede, dentro de tres años, en 2018 en la Laboral, del LXXXIII Congreso Nacional de Urgología, candidatura recién ganada, que recalará en Gijón por primera vez y que prevé reunir a unas 1.200 personas. Y Pedro García, organizador de las jornadas anuales de ecografía para residentes, planea ya traer un nuevo curso monográfico de doppler para principios de 2016.

¿Qué aportan los congresos médicos a los profesionales y a la sociedad? Los cuatro lo tienen claro: «Aprender y enseñar». «Es una plataforma que te permite mostrar al resto de la comunidad científica lo que tú haces y aprender de los demas», señala Rodrigo Gil. Y, añade Castaño, «la medicina progresa, y la sociedad se beneficia porque buscamos ser cada vez mejores». Asimismo, cada reunión se convierte en «un empujón para el profesional. Surgen nuevas iniciativas, despierta un interés entre los profesionales y se aprovecha la ola para hacer otras cosas», añade Veirás.

Y otro beneficio colateral conocido para la sociedad, junto al propio progreso que repercutirá a posterior en la calidad asistencial, es el que tiene que ver con la parte lúdica. Porque «aunque los congresos de carácter turístico y lúdico tienen cógico rojo», recuerda Pedro García, la gente también disfruta de la ciudad al término de cada jornada. Así, por ejemplo, Veirás señala cómo su cita de junio, el congreso de la Semfyc, «tendrá lugar jueves, viernes y sábado . Y habrá mucha gente que se quede hasta el domingo. Y eso deja dinero en la ciudad».

Los cuatro profesionales médicos consideran que no es tiempo de experimentar con cambios en la forma de desarrollar los congresos. «El presencial sigue teniendo más ventajas, sobre todo desde el punto de vista de comunicación e intercambio de información». De hecho, asegura Veirás, «algunas experiencias de retransmisión de actos en streaming demostraron unos seguimientos irrisorios».

Más apoyo de la consejería

En el debe, junto a los importantes problemas de comunicación que refieren para llegar a la región, los médicos lanzan su mirada crítica hacia la administración. «Te esfuerzas mucho y no le dan valor, no tiene recompensa el esfuerzo. Bueno sí, de nuestros pacientes y compañeros. Pero hace falta ese reconocimiento», asevera Antón Castaño. «Nuestra consejería, nuestras jefaturas tendrían que tirar de ello». Y Rodrigo Gil corrobora: «Esto es ganancia. Este congreso para la gente que asiste redundará en su formación, lo que a su vez servirá para mejorar el funcionamiento de tu sistema sanitario». Mientras, se quedan con el reconocimiento, y trabajo conjunto de compañeros: Nicasio Baniela, Javier Cuervo y Javier Mosquera, y José María Fernández Rodríguez-Lacín.