El Comercio

El San Vicente corre por Lucía, una entre cien mil

vídeo

Los pequeños del colegio San Vicente, preparados para participar en su carrera. El centro consiguió recaudar 764 euros para investigación con la actividad de ayer. / Andrés Suárez

  • El colegio corre contra la leucemia infantil, que sufre una de sus alumnas

«Yo soy una entre cien mil». Lucía lo dice alto y claro. Segura y optimista. Porque, a sus 14 años, tiene claro lo que significa ese dato, esa cifra. «El 25 de febrero me diagnosticaron leucemia promielocítica aguda». Recuerda perfectamente aquel día y los que le siguieron. Lucía Martínez González, alumna de 3º de ESO en el colegio San Vicente de Paúl de Gijón, fue sin duda la protagonista de la jornada en el centro. Sus 640 compañeros corrieron por ella y por todos los demás niños que sufren de leucemia. El centro se sumaba, este año con más motivo que nunca, a la campaña La Vuelta al Cole, de la Fundación Uno entre cien mil, que trabaja en la creación de proyectos sociales innovadores cuyos beneficios son destinados anualmente a una beca de investigación contra la leucemia infantil. Según la información de la entidad, tres centros gijoneses se han sumado a la iniciativa. Lo habían hecho ya el San Miguel y el Andolina. Y ayer lo hizo el San Vicente.

Y allí no podrían haber tenido mejor animadora. Lucía se puso, como todos los demás alumnos y profesores del colegio, su dorsal para correr en el patio. En total, el centro recaudó 764 euros, gracias a la colaboración de toda la comunidad educativa, para la investigación. Lucía sabe de la «importancia de los tratamientos». Porque esos tratamientos, a ella, le han permitido empezar este curso escolar con normalidad. Recuperar una vida que en su casa se paró el pasado 25 de febrero, «era un miércoles», cuando una hemorragia, unida a unos moratones en las piernas y al cansancio de los últimos días, la llevaron directamente a Cabueñes. Una analítica confirmó el diagnóstico. Aquel viernes, Lucía oía hablar de la leucemia promielocítica aguda y empezaba un largo recorrido que la llevaría al HUCA muchas semanas.

Lucía superó cuatro ciclos de quimioterapia y ahora sigue el tratamiento «solo con pastillas, ya es mucho más suave». Por eso, en septiembre, y con solo una semana de retraso, comenzó tercero de la ESO junto a sus compañeros. Especialmente junto a Sandra, Iris, Nerea y las otras dos Lucías de su pandilla. Ellas han sido su compañía y apoyo. Pero, por encima de todos, junto a ella han estado Samuel, su padre, y Eugenia, su madre, la misma que le cortó el pelo primero y le rapó, después, antes de que la quimio hiciera estragos, en lugar de dejar ese paso en manos de un peluquero.

Todo ha sido posible gracias «a los tratamientos médicos y a mi optimismo». Su médula responde bien a los primeros y eso ha evitado la necesidad de transplante. El segundo, el optimismo, lo ha puesto ella de su cosecha. No oculta que pasó mucho miedo y que lloró al ver su cabeza rapada. Pero sabe que «el ánimo y la actitud es muy importante». Lo tiene y lo mantendrá hasta febrero de 2017, fecha en la que finalizará su tratamiento. Asiente a cada afirmación Julia Roces, directora del centro, que llama la atención sobre la fuerza de toda la familia y la responsabilidad de Lucía con los estudios. Y con todo. Ahí va su mensaje a otros niños que tengan que enfrentarse al cáncer: «Afrontadlo como una lucha, como un reto. Hay que ganar».