El Comercio

Dos años y muchos interrogantes

Fernando Bernardo.
Fernando Bernardo.
  • El caso del gijonés cuyo cadáver apareció descuartizado en Francia sigue sin resolver

  • Murió tras explotarle la droga que transportaba en el estómago. Hay tres detenidos, si bien la Audiencia Nacional no ha cerrado la investigación

¿Qué pasó desde que Fernando salió de su casa de El Llano hasta que un mes más tarde fue localizado descuartizado dentro de una maleta en el Sur de Francia? Poco o nada se sabe. Se cumplen dos años de la muerte en extrañas circunstancias de este gijonés de 39 años y el caso solo ha podido ser esclarecido en parte. Hay tres detenidos y muchos interrogantes aún en el aire.

La investigación arrancó tras un macabro hallazgo: un deportista que practicaba 'running' por un bosque de Tarnos, en Las Landas, localizó una maleta con lo que parecían restos humanos en su interior. A una decena de metros estaba la cabeza decapitada. No había documentación ni ningún otro indicio que ayudara a identificar el cadáver, tan solo un tatuaje en la espalda de lo que parecía ser la cara de una mujer. La Gendarmería francesa solicitó entonces ayuda internacional para resolver el enigma y difundió la imagen que la víctima llevaba grabada con tinta.

Las alarmas saltaron al cotejar los datos con los recogidos en una denuncia por desaparición presentada en la Comisaría de Gijón. El fallecido era Fernando Bernardo y el tatuaje que lucía era la cara de su madre. Precisamente había sido ella la que había interpuesto la denuncia al no saber nada de su hijo desde hacía un mes, cuando éste le comunicó que se iba de vacaciones. Unas vacaciones un tanto particulares.

La autopsia reveló que no había sido asesinado como inicialmente creían los investigadores, sino que había muerto después de que le explotasen dentro del organismo varias bolsas de cocaína que había ingerido. Era un correo de la droga. ¿Pero quién lo descuartizó y por qué? Los trabajos de la Interpol desarrollados durante meses llevaron a cotejar nuevamente datos de policías europeas y en diciembre de 2014 se pudo saber que prácticamente al mismo tiempo que se encontró el cuerpo descuartizado, la Policía de Suiza había detenido en la frontera con Francia a un ciudadano dominicano -de 38 años y vecino de Gijón- que llevaba oculto en su vehículo un kilo de cocaína. La sustancia estupefaciente resultó ser la misma que le había ocasionado la muerte a Fernando. Las fuerzas de seguridad consideran que el que era su compinche en el transporte de la mercancía participó en el descuartizamiento para extraer las cápsulas de droga que habían quedado intactas y trató de esconder los restos del cadáver de su amigo en su trayecto hasta Suiza.

Maleta en la que apareció su cuerpo.

Maleta en la que apareció su cuerpo.

No fue el único arrestado en relación a los hechos. Otra joven dominicana y su novio, de origen colombiano, fueron detenidos semanas después en la localidad burgalesa de Villadiego, donde supuestamente el gijonés luego fallecido había estado antes de que se le perdiese la pista. Fue en su domicilio, supuestamente, donde realizaron el pase de la cocaína.

Pese al tiempo transcurrido, la Audiencia Nacional mantiene abiertas las investigaciones, ya que consideran que Fernando era solo el 'mulero', uno de los últimos eslabones de una red internacional de tráfico de droga en el que estarían implicadas más personas, las encargadas de suministrar los alijos desde Sudamérica y por los que, presuntamente, los muleros recibían un mínimo porcentaje de dinero por la ayuda en la distribución.