El Comercio

El Ayuntamiento se fija un plazo de diez años para que toda la ciudad sea accesible

  • El proyecto de ordenanza de accesibilidad fija condiciones para las aceras, mobiliario urbano, semáforos, carriles-bici y medios de transporte

Convertir Gijón en «una ciudad en la que toda la ciudadanía pueda disfrutar de un entorno accesible y apto y, a su vez, se mejore el confort y la calidad de vida de toda la población». Es el objetivo de la futura ordenanza de accesibilidad, cuyo borrador fue presentado ayer en la comisión de Bienestar Social antes de ser trasladado al consejo sectorial de personas con discapacidad para que las asociaciones que forman parte de este órgano hagan sus aportaciones al texto. La aprobación de esta nueva norma responde a un mandato del Pleno, a iniciativa del grupo municipal de Ciudadanos.

El texto consta de 51 artículos, además de una disposición transitoria que exime de su cumplimiento a las obras de nueva construcción que tengan concedida o solicitada licencia antes de la entrada en vigor de la ordenanza y fija un plazo máximo de diez años para que los espacios públicos y los edificios y servicios de titularidad municipal «alcancen los parámetros de accesibilidad» establecidos en la nueva norma. Para ello «el Ayuntamiento determinará anualmente en sus partidas de inversión directa un porcentaje para la supresión de barreras existentes». En su redacción el documento recuerda que la mejora de la accesibilidad «no es solo una necesidad para las personas con discapacidad, sino una ventaja para toda la ciudadanía: personas mayores, mujeres embarazadas, carritos de bebé, etcétera.

El articulado fija las condiciones que deben cumplir los elementos y servicios que forman parte del paisaje urbano. Marca por ejemplo que las aceras deberán tener una anchura libre de paso de al menos 1,80 metros, una pendiente inferior al 6% y bordillos de menos de 15 centímetros de altura. Indica además la obligación de instalar pavimentos táctiles que permitan a las personas con discapacidad visual guiarse con la ayuda del bastón y garantiza el acceso a cualquier espacio público con perros guía.

Cuenta atrás para peatones

Entre otras cuestiones, establece que todos los semáforo deberán tener dispositivos sonoros, con la opción de que se activen solo cuando cruce una persona invidente. En los pasos a través de calzadas con tres o más carriles, además, tendrán que incluir un indicador con los segundos que restan para que finalice la fase verde para peatones. Para las marquesinas de autobús más utilizadas reclama información visual y sonora sobre las líneas y en el resto la transcripción al sistema Braille de información y recorridos. También obliga a delimitar «con contraste cromático y de textura» los carriles bici que discurren por la acera, como el de Fomento.

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