El Comercio

«Pilar nunca morirá porque siempre será recordada por todas nosotras»

Asistentes al acto de despedida por Pilar Fernández-Peña, celebrado ayer en el tanatorio de Cabueñes.
Asistentes al acto de despedida por Pilar Fernández-Peña, celebrado ayer en el tanatorio de Cabueñes. / DAMIÁN ARIENZA
  • Más de doscientas personas asisten al funeral por la expresidenta de la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Asturias

'Una dos veces y tres, baxo a la villa, al mercau...' La gaita animaba a cantar. La protagonista de la reunión habría sido la primera en hacerlo. Pero ayer, los sones del gaitero marcaban el final de su despedida. Un acto abierto a todos, que en el tanatorio de Cabueñes organizaron Roberto, Pastorela, Martín y Liliana Fernández-Peña Molleda. Que organizaron los hijos de la mujer de la que adelantaron sus apellidos al paterno. La mujer que se hubiera animado a cantar.

Porque a ella, a Pilar Fernández-Peña Molleda no le habría gustado ver tanta lágrima. Siempre procuró cambiarlas por sonrisa, cuando no abiertas carcajadas. Pero, ayer, pese a que su hijo Martín aseguraba que «habría querido hacer esta despedida en una espicha, porque sé que a ella le gustaría», lo cierto es que su voz se rompió en varios momentos. Como le pasó a Liliana, con su 'ta llueu mamina' y a Pastorela. Incluso a Roberto. En el recuerdo de todos quedan sus palabras, las pronunciadas hace cinco años, cuando Pilar le daba el relevo a Ana Isabel Ruiz en la presidencia de la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Asturias. Explicó Roberto por qué Pilar acudió a esa entidad: «Eran tiempos duros, cuando oír la llave en la puerta era sinónimo de peleas, violencia y miedo». Dijo que su madre decidió no tolerar esa situación «por nosotros», pese a «que le costó la salud» y que algunos familiares «nos decían que no todo era blanco y negro». Frente a ellos, su hijo apostilló: «Nos enseñaste que hay matices. Gracias, mamá, por darnos criterio».

Ayer, pese a estar apoyado por un nutrido grupo de compañeros del Instituto Padre Feijoo, Roberto no pudo repetir su gracias al criterio materno. Un criterio que llevó a Pilar a ser para todos la presidenta eterna de una asociación que ella no fundó, a la que llegó en sus inicios, cuando en 1986 acudió en busca de ayuda para su complicado proceso de divorcio.

Su objetivo fue, desde aquel momento, evitar que otras mujeres pasaran sus mismas dificultades. Y lo hizo con miles, aunque reconocía que «hoy, la mujer que se divorcia pasa por los mismos problemas y miedos que cuando me divorcié yo». Su sustituta al frente de la entidad, la abogada Ana Isabel Ruiz, tampoco pudo evitar que su discurso ayer se plagara de lágrimas. Ella y Carmen Duarte, del Consejo de la Mujer de Gijón, un organismo que defendió a ultranza la fallecida, dejaron claro que Pilar «nunca morirá, porque siempre será recordada por nosotras, por miles de personas a las que ayudó». Porque no quedan solo sus actos, sino también sus cuadros, como pintora integrante del Colectivo Teselas.

Entre los más de doscientos asistentes estaban su primo y colaborador de EL COMERCIO, Senén Guillermo Molleda Valdés; el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Gijón, José María Pérez, el de Podemos en la Junta General, Daniel Ripa; la que fuera directora del Instituto Asturiano de la Mujer, Carmen Sanjurjo; la directora de la Oficina de la Mujer, Felisa Soria, así como numerosas integrantes de colectivos feministas de la región como Sila Murillo, de Mujeres con Discapacidad Amdas La Fonte; Blanca Aranda, de la Federación de Asociaciones de Mujeres Progresistas y, por supuesto, Jessica Castaño, la nueva presidenta de la asociación.

'Una, dos veces y tres...Baxo a la villa al mercau...' La gaita invitaba a cantar. La protagonista de la reunión habría sido la primera en hacerlo. A los demás, el llanto les impidió entonar.

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