El Comercio

El alga invasora llegó por Tarifa

La mancha de Peñarrubia, compuesta de algas y medusas.
La mancha de Peñarrubia, compuesta de algas y medusas. / E. C.
  • Los productores de ostras dicen que los protocolos de inspección «son severos»

El alga roja 'Asparagopsis armata' se ha hecho famosa en Gijón en muy poco tiempo, al ser la causante, junto a restos de medusa y espuma de mar, de la mancha que apareció el pasado domingo frente a Peñarrubia. Pero se trata de una vieja conocida en España, a pesar de que es un alga propia de Australia y Nueva Zelanda. La primera vez que se detectó en Europa fue en Francia, en 1925. Se relaciona su introducción en el Viejo Continente con el comercio de ostras, pero su expansión posterior estaría relacionada con objetos flotantes a los que se adhiere con sus ramas espinosas.

Su primera aparición en España fue en 1930, en Tarifa, y ya en 1933 alcanzó la ría de Pontevedra. A continuación, su expansión fue imparable y ya se encuentra desde Noruega hasta Senegal, incluido todo el Mediterráneo. Pero también está presente en Cuba, Chile, el Este de África y la India. En España, prácticamente toda la costa está invadida por esta alga roja. El problema, según el 'Catálogo español de especies exóticas invasoras', del Ministerio de Agricultura, Alimentación y medio Ambiente, es que el único factor limitante para la expansión de la 'Asparagopsis armata' es la temperatura del agua, pues su hábitat se encuentra entre 5 y 25 grados de temperatura.

Su introducción se asocia con el comercio de ostras a comienzos de siglo, pero nada tiene que ver con los productores de este molusco. Eduardo Martín es gerente de Acueo, una de las principales empresas de Ostras de la ría del Eo, quien asegura que «los protocolos para la introducción de semilla de ostra son muy severos. Tenemos que informar de la procedencia y una muestra es enviada al Principado para que la analice en busca de patologías y otros posibles problemas».

La crías de ostra o semillas que se producen en Asturias no vienen de Australia ni Nueva Zelanda, sino «de Francia, que son los principales productores de Europa. Alguna vez también hemos traído de Cantabria o del delta del Ebro», asegura Martín.

El caso es que el gerente de Acueo, que también es biólogo, explica que esta alga pudo llegar «transportada sobre los moluscos o en los cascos de los barcos». En cuanto a la posible protección, explica que «es difícil. No podemos hacer otra cosa que una labor preventiva. Está claro que lo que venga por la mar es difícil de controlar. Nosotros no solemos tener mareas rojas -altas concentraciones de microalgas-. Hace unos tres o cuatro años tuvimos un episodio muy breve. No es tan frecuente como en las Rías Bajas».

Pero, ¿cuál puede ser la razón de que la ría del Eo no se suela ver afectada por este problema? La respuesta puede estar en las propias corrientes marinas. Eduardo Martín recuerda que «cuando ocurrió el hundimiento del 'Prestige', la mancha de fuel pasó a dos o tres kilómetros de aquí y llegó hasta Francia. Pero no entró en la ría. Estamos protegidos por las corrientes y en el Eo tampoco hay grandes puertos de carga».

En Acueo saben que toda protección es poca y la clave para ellos es garantizar que se conozca la procedencia de las semillas de sus otras, ya que, de otra forma, cualquier presencia de algas invasoras u otra circunstancia que llegue de la mar «no es fácil de combatir», asevera Eduardo Martín.

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