El Comercio

Las medusas de Luanco

Una de las medusas aparecidas en agosto en Gozón.
Una de las medusas aparecidas en agosto en Gozón. / E. C.
  • El director del Oceanográfico cree que los restos batidos por las olas crearon la mancha

Cada vez parece más claro que la mancha aparecida frente a Peñarrubia estaba compuesta por el alga roja 'Asparagopsis armata' y los restos de las medusas 'Aequorea forskalea', que a finales del pasado mes de agosto causaron alarma en la playa de Luanco y en otros arenales a lo largo de toda la costa asturiana. Eso es lo que cree Javier Cristobo, director del Centro Oceanográfico de Gijón, perteneciente al Instituto Español de Oceanografía.

El caso es que esa masa de medusas inofensivas habría aglutinado las algas que la fuerte mar de fondo sacó a flote. Cristobo explica que «las medusas mueren cuando son batidas contra la costa por las olas y las corrientes. Pero permanecen sus tejidos, que forman como una mancha». Aunque durante su vida las medusas tienen cierta capacidad de movimiento, son las corrientes las que en realidad deciden su rumbo. Y eso es lo que parece que pasó en este caso con sus restos. «Se mueven con las olas y son procesos totalmente normales y naturales que se acaben mezclando con las algas que salieron a la superficie».

La misma mar agitada generó en esa masa una espuma que hizo que la mancha fuera mucho más perceptible y que llamara la atención de los ciudadanos, que fueron quienes dieron aviso a la Policía Local.

Pero todo ello no deja de ser un proceso natural que, aunque no sea habitual en las costas asturianas, sí lo es en otras latitudes. Es más, en esta ocasión no solo se detectaron restos de 'Aequorea forskalea', sino también de salpas, animales también transparentes pero que no son medusas y que habían sido avistados aguas adentro en días pasados.

Otra característica de estas concentraciones de algas y medusas es que, tal y como se constató ayer, la propia acción de la mar hace que se vaya diluyendo hasta desaparecer. Hay que tener en cuenta, además, que las algas rojas son propias de zonas de baja profundidad, en torno a los seis metros, con lo que el efecto de las olas no facilita su propagación.

Estas inofensivas medusas son muy habituales en aguas de Asturias y Galicia. Su hábitat comprende todo el Océano Atlántico, el Índico y el Pacífico.