El Comercio

Los padres De la Fuente y Hernández se despiden de la Inmaculada y Viesques

Los padres De la Fuente y Hernández se despiden de la Inmaculada y Viesques
  • El vicario se retira a la residencia de los jesuitas en Salamanca y el titular de la iglesia de San Juan XXIII será canónigo penitenciario de Covadonga

Dos emblemáticos pastores de la Iglesia católica gijonesa se despiden este fin de semana de sus feligreses, y los feligreses de ellos, pues han promovido sendos homenajes, tras 29 y 9 años de ministerio. Santiago de la Fuente, vicario parroquial de la Inmaculada, se retira a la residencia de los jesuitas de Salamanca tras 29 años en Gijón, con una trayectoria plagada de iniciativas dentro y fuera del templo. Destaca la organización de campamentos para jóvenes en Guisatecha (León), tras la compra de una finca al efecto que fue sufragada por aportaciones voluntarias de los parroquianos.

Carmen Bernardo, miembro de la comunidad parroquial de la Inmaculada, manifestó ayer a EL COMERCIO que De la Fuente fue en este destino un «consuelo para los tristes», siempre dispuesto a visitar a los enfermos y a reconfortar a quienes perdían a un familiar.

Natural de Zamora, Santiago de la Fuente, con 82 años, se acerca con su nuevo destino en Salamanca a su tierra natal, pero deja huella en Gijón. Así lo demuestra la circunstancia de que sus feligreses organizan mañana, tras la eucaristía de despedida programada para las doce del mediodía, un picoteo en el transcurso del cual le serán entregados diversos obsequios. Es recordada en la parroquia, según señalaba ayer Carmen Bernardo, la anécdota de que De la Fuente regaló hace algunos años a un pedigüeño una chaqueta con la que había sido obsequiado con motivo de su onomástica, pero esa circunstancia no retrae a sus fieles, que, esta vez, además de ropa tienen previsto entregarle una imagen de la Santina con la que pueda evocar su intensa etapa asturiana durante su retiro en Salamanca.

El apoyo que Santiago de la Fuente prestaba actualmente al párroco de la Inmaculada, José Manuel Pecos, será cubierto ahora por un exalumno que, por lo tanto, conoce bien la parroquia colegial.

De Viesques a Covadonga

También mañana se despide de la parroquia de Viesques, a la que llegó hace nueve años, cuando todavía estaba el templo en fase constructiva, José Juan Hernández, un joven cura que pasa a ser canónigo penitenciario de Covadonga. En este caso, los fieles de la iglesia de San Juan XXIII ofrecerán un homenaje a su párroco tras la misa que oficiará a las 12.30 horas, con una espicha en el restaurante Viñao.

Juan José Hernández asume su nuevo destino con obediencia, aunque no lo había demandado y admita que, en principio, le atrae más la actividad parroquial que desarrollaba en la actualidad. Ceferino Díaz, procedente de San Nicolás de Bari, de Avilés, será su sustituto en la plaza que deja en Viesques.