El Comercio

El hospital atendió a 6.400 pacientes oncológicos desde su inauguración

El hospital atendió a 6.400 pacientes oncológicos desde su inauguración

  • La unidad, que cumple hoy diez años, también atiende a enfermos de las áreas sanitarias de Avilés y Oriente

La unidad de oncología radioterápica de Jove cumple hoy una década con buena salud. Poner en marcha el servicio costó una larga lucha entre el movimiento vecinal gijonés y los colectivos de enfermos, por un lado, y el Principado, por el otro. Pero, finalmente, el 11 de septiembre de 2006 abrió sus puertas. Desde entonces y hasta el pasado 31 de agosto, 6.400 pacientes han recibido tratamientos de radioterapia en este hospital. La cifra de enfermos de cáncer atendidos en la unidad ha ido incrementando con el paso del tiempo.

En los últimos cuatro meses de 2006, poco más de 70 personas recibieron asistencia en Jove. Ahora, superan las 700 en el global del año. Así lo explica el jefe de Radioterapia Oncológica del Hospital Central de Asturias (HUCA), Germán Juan Rijo, que también dirigió el servicio de Jove durante casi toda su década de existencia. No obstante, la unidad depende del centro hospitalario de Oviedo desde su nacimiento, por lo que el doctor coordina ambos equipamientos. De hecho, la instalación de la radioterapia en Gijón tenía como objetivo «desatascar la demora del HUCA», indica. El acuerdo firmado con el Servicio de Salud del Principado (Sespa) establecía que la unidad se encargaba de atender a los pacientes del área sanitaria -engloba a los concejos de Gijón, Carreño y Villaviciosa- con determinados tipos de cáncer. «A medida que empezó a rodar, se asumió toda la patología», explica Juan Rijo. Este aumento de la capacidad para tratar a más enfermos vino de la mano del segundo acelerador, que comenzó a funcionar en octubre de 2007.

«En Gijón, se tratan todos los tumores menos los pediátricos, los del sistema nervioso central, sarcomas y algunos ginecológicos», aclara el responsable. Además, el año pasado se implantó «la técnica de radioterapia de intensidad modulada, que también se hace en el HUCA, y al implementarla pudimos llevar a cabo tratamientos que antes tenían que realizarse fuera», como aquellos indicados para tratar tumores ginecológicos y de cabeza y cuello.

Recursos suficientes

Las movilizaciones ciudadanas lograron que la Consejería de Salud optara por abrir una unidad de radioterapia en Gijón en lugar de incrementar la dotación del antiguo Hospital Central de Asturias, que se ubicaba en El Cristo.

«La idea era aumentar el servicio del HUCA o descentralizarlo. Se veía que, con la previsión de construir un nuevo edificio (en La Cadellada) no iba a ser factible hacerlo allí», recuerda el jefe de Radioterapia Oncológica del área sanitaria IV. La reivindicación de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) junto a otros colectivos y el hecho de que en el área V se concentre cerca de un tercio de la población asturiana también sumó peso en la balanza para que la radioterapia llegara al municipio.

Pero no solo se limita a a atender a los pacientes de esta delimitación geográfica. En la actualidad, también se ocupa de una parte de los pertenecientes a las áreas sanitarias III y VI (con cabeceras en los hospitales de Avilés y Arriondas). «En Jove, hay recursos porque las dos unidades no están a tiempo completo», apunta Juan Rijo para explicar por qué se están derivando pacientes al centro hospitalario gijonés y así evitar demoras. La patología que más se trata es el cáncer de mama, ya que a Jove acuden enfermos de las tres áreas sanitarias, cuya población supone aproximadamente la mitad de la población de Asturias. La razón de que haya un porcentaje más elevado de pacientes afectados por este tipo de tumores («más del 20%») está en que la cirugía conservadora requiere este tratamiento adicional.

Capital humano

«Pasados diez años, podemos decir que se ha asumido el trabajo con muy buena calidad», subraya Juan Rijo. Aunque el especialista regresó al HUCA a finales del año pasado, la doctora Pilar Rey ha cogido el testigo y se ocupa de coordinar la unidad. Aunque con frecuencia se habla de los aceleradores lineales, lo más valioso del servicio, destaca, es su capital humano.

«Detrás de las máquinas hay muchas personas. En las encuestas que realizamos, el grado de satisfacción es muy alto por los profesionales que tenemos», asegura. Cuatro médicos, siete técnicos, una enfermera, tres auxiliares, dos fisioterapeutas y un administrativo se ocupan de los pacientes y están dispuestos a seguir haciéndolo en las décadas venideras.