El Comercio

Perros que rompen barreras

Táchira Carmona explica a los participantes una de las actividades de la sesión. En primer término, 'Aretha, una border collie.
Táchira Carmona explica a los participantes una de las actividades de la sesión. En primer término, 'Aretha, una border collie. / JOAQUÍN PAÑEDA
  • Una docena de alumnos de la Escuela de Segunda Oportunidad asisten a una terapia con canes para mejorar sus habilidades sociales

«El perro no juzga y eso te abre la puerta a que seas como quieras ser». Así explica Táchira Carmona una de las múltiples ventajas que ofrecen las intervenciones asistidas con estos animales. Ella las conoce de cerca, puesto que trabaja como adiestradora canina en la asociación Entrecanes, entidad formada por un equipo multidisciplinar que atiende a personas con diferentes dificultades. Uno de los proyectos que tienen entre manos la docena de profesionales que componen este colectivo es el taller que realizan en la Escuela de Segunda Oportunidad.

«Con estos chavales, trabajamos, sobre todo, las habilidades sociales», apunta Carmona. A través de juegos con los canes, la asociación intenta inculcar valores positivos a los jóvenes, así como enseñarles a identificar y gestionar sus emociones y pautas básicas para la resolución de conflictos. En cinco sesiones de aproximadamente una hora de duración cada una, doce adolescentes aprenden a comunicarse con los perros y, al mismo tiempo, mejoran las relaciones entre ellos mismos. «La mayoría de chavales tienen perro o conocer a alguien que lo tiene. Es un buen sistema para romper barreras», asegura la adiestradora. Una de las herramientas que utilizan los miembros de Entrecanes en este taller es la Obediencia Clase Internacional (OCI), una actividad deportiva que tiene como objetivo lograr que perro y guía se compenetren a la perfección, siempre con una actitud positiva para asegurar el bienestar del animal.

Josué López explica a los jóvenes cómo lograr que Aretha y Nana, de raza border collie, sigan sus indicaciones. Un movimiento con el brazo estirado hacia delante del instructor provoca que los canes echen a correr, bordeen un cono y regresen a su lado. Al finalizar, como premio, el guía ofrece al perro un mordedor, en este caso, para jugar. Los alumnos participantes en la sesión también prueban su destreza como instructores y, después, la adiestradora les invita a reflexionar sobre ello y a trasladar esta experiencia a otros ámbitos de la vida.

«Ameno y divertido»

El respeto a los demás, la disciplina y la empatía son algunos de los valores que intentan transmitir desde Entrecanes a los alumnos. «Hay chavales que no se conoce de nada y, después de este taller, hacen pandilla. Es muy ameno y divertido», comenta Iriana Ortega, miembro del equipo de coordinación de la Escuela de Segunda Oportunidad. Esta asociación, que trabaja por toda Asturias, no solo hace intervenciones caninas con jóvenes.

También lo hace con mayores. «Con ellos, trabajamos, sobre todo, aspectos cognitivos: memoria, orientación espacio-temporal, habilidades de la vida diaria...», enumera Óscar Bueno, otro de los integrantes de Entrecanes. Por ejemplo, para trabajar la psicomotricidad con las personas de la tercera edad les piden que abrochen unos botones situados en el arnés del perro o que les lancen una pelota. Además, llevan a cabo actividades especialmente diseñadas para personas con discapacidad y otros colectivos con dificultades. Siempre con la ayuda de unos asistentes de cuatro patos.