El Comercio

Kati Allande, Gloria Castañón, Tina Alonso, Eva Suárez, Guadalupe Vega e Iván Suárez, en Jove.
Kati Allande, Gloria Castañón, Tina Alonso, Eva Suárez, Guadalupe Vega e Iván Suárez, en Jove. / CITOULA

«La radioterapia en Gijón era un bien para todos»

  • Portavoces vecinales y miembros de la Plataforma de Enfermos de Cáncer recuerdan su lucha

  • La movilización de la ciudadanía fue esencial para la apertura del servicio

Fueron dos años de recogidas de firmas, reuniones con especialistas médicos y políticos, búsqueda de información e, incluso, de movilizaciones. Tina Alonso recuerda, a la perfección, como comenzó el proceso que terminó, felizmente, con la puesta en marcha del servicio de radioterapia en el Hospital de Jove. «Fue el 8 de marzo de 2004, el Día de la Mujer», puntualiza. No en vano, ella era la portavoz de la vocalía de la Mujer en la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón (FAV).

Y también del área de Salud. Fue precisamente en el seno del colectivo vecinal donde empezó a gestarse la idea de reclamar una solución para acortar las listas de espera sanitarias. «Decidimos hacer unas conferencias con oncólogos para hablar de las necesidades que había», apunta. La iniciativa no fue fruto de un impulso, sino que se trató de una decisión muy meditada. «No nos levantamos un día y dijomos 'queremos una lavadora'», subraya Alonso. La demora que acumulaba la sanidad pública asturiana para ofrecer los tratamientos de oncología radioterápica preocupaba mucho a los ciudadanos.

Manifestación en Oviedo

A lo que había que sumar lso largos desplazamientos que, en muchos casos, tenían que realizar los pacientes para someterse a radiación en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el único centro que por aquel entonces ofrecía esta posibilidad. En aquella época, Juventino Montes estaba al frente de la FAV. Tina Alonso y él formaron pareja combativa y consiguieron el respaldo de buena parte de la ciudadanía, no solo de Gijón, sino de toda Asturias.

De hecho, a la manifestación que convocaron en la capital del Principado el 21 de enero de 2005, «acudió mucha gente de Oviedo», asegura Montes. El motivo era claro: la apertura de un servicio de radioterapia en Gijón redundaba en menores listas de espera para todos los ciudadanos. Pero la inquietud vecinal por mejorar las prestaciones sanitarias se encontró con un obstáculo que parecía insalvable: la oposición de la Consejería de Salud a tal proyecto. «No era verdad que funcionase en toda España igual», indica Montes en alusión a la razón que esgrimía el Principado.

Y es que el gobierno socialista, encabezado por Vicente Álvarez Areces, se mantenía en sus trece de no descentralizar el servicio de radioterapia del HUCA. Pese al rotundo no recibido por parte del Ejecutivo regional, las asociaciones vecinales de Gijón no se amedrentaron. Cuanto más difícil se lo ponían, más apoyos buscaban. «De aquella, la cuota de cáncer era muy alta», asegura Alonso. Y el tiempo apremiaba. De hecho, muchas personas no pudieron llegar a ver cumplida la reivindicación vecinal.

Uno de los casos más significativos fue el de María Teresa Martínez Silva, que entonces presidía la Plataforma de Enfermos de Cáncer. Un cáncer extraovárico acabó con su vida catorce meses antes de que la unidad comenzase a atender a pacientes. Pero María Teresa no estaba sola en la lucha por traer la unidad a Gijón. Guadalupe Vega, Gloria Castañón y Eva Suárez fueron algunos de los nombres propios vinculados a esta plataforma que mayor empeño pusieron para que echara andar la radioterapia en Jove. Al igual que Kati Allande e Iván Suárez, de las asociaciones de vecinos de Laviada y Viesques. Pero hubo muchas más personas que pidieron que Gijón tuviera el servicio de radioterapia.

Denegación de permiso

Montes recuerda cómo Delegación del Gobierno les denegó el permiso para concentrarse ante el edificio de Presidencia. «Nos hicieron un gran favor indirectamente. Dijimos que nosotros íbamos a ir», rememora el expresidente de la FAV. Y a ellos se sumaron cientos de ciudadanos. La presión social fue tal que apenas dos meses más tarde, en marzo de 2005, el Principado rectificó y dijo que habría radioterapia en Gijón. Se desechó la idea de instalar los aceleradores lineales en Cabueñes por falta de espacio. Así las cosas, la unidad abrió un año y medio después en Jove.

«Los vecinos captamos la necesidad de contar con radioterapia en Gijón y lo hicimos con la gente», argumenta Montes. El 11 de septiembre de 2006, se vieron cumplidad sus aspiraciones. «Todo el mundo estaba alegreporque era un bien para todos. Lo más importante es saber ponerse al frente de las demandas de los vecinos. Si no se sienten protagonistas, no van a participar», afirma. Montes subraya que hicieron algo que creían justo. «Quizá mañana pueda ser yo el que tenga que ir a radioterapia. Para nosotros, como personas, aquellos fue la de dios», sentencia. De su esfuerzo, ya han beneficiado más de 6.000 personas en esta primera década.