El Comercio

«No esperaba nada, pero lo acojo todo»

Santiago de la Fuente, entre sus feligreses de la Inmaculada.
Santiago de la Fuente, entre sus feligreses de la Inmaculada. / DAMIÁN ARIENZA
  • «Fuiste pastor y padre para los fieles, y la palabra padre lo dice todo; pero también compañero querido», dijo el vicario territorial Adolfo Mariño

  • Santiago de la Fuente Vicario de la Inmaculada

Santiago de la Fuente, tras 29 años de sacerdocio en Gijón, vinculado en la última etapa a la parroquia de la Inmaculada, fue ayer protagonista en la sombra de la misa del mediodía. Protagonista por el homenaje que le tributaron sus feligreses en vísperas de su marcha a la residencia de los jesuitas en Salamanca. En la sombra porque no fue el oficiante de la eucaristía. La ocasión merecía la presencia del vicario territorial de Gijón-Oviedo, Adolfo Mariño, y De la Fuente se limitó a leer el evangelio y dar la comunión, aunque al final fue también el encargado de repartir la bendición.

La sensibilidad estaba a flor de piel y desde el primer momento quedó claro que no se trataba de una misa dominical más. Adolfo Mariño recordó los principales hitos en la vida religiosa del que definió como cura «afable, cariñoso y cercano a la gente» del que se puede decir que «muchos gijoneses tuvieron la suerte de tenerlo como pastor».

De la Fuente leyó el evangelio sobre el hijo pródigo como última aportación a la comunidad parroquial, pero la parábola no fue en este caso comentada en la homilía, sino que ésta estuvo integramente dedicada por Mariño al «hermano sabio por edad y experiencia» que ayer se despedía.

«Fuiste pastor y padre para los fieles, y la palabra padre lo dice todo; pero también compañero querido por los sacerdotes», destacó Adolfo Mariño del homenajeado.

La Santina como regalo

«No esperaba nada, pero lo acojo todo», manifestó De la Fuente al finalizar la liturgia, con expresión de agradecimiento en el rostro. «¿Triste? En absoluto. Estoy contentísimo», señaló también, aunque no faltaron momentos de emoción desbordada.

Uno de ellos se produjo con la entrega por la comunidad parroquial de una imagen de la Santina que De la Fuente acarició como ensimismado y prometió luego tener siempre en su estancia de Salamanca. «Gracias, Santina, por esta celebración», añadió.

Los feligreses destacan la «campechanería, bondad e interés por todos» mientras que el actual párroco de la Inmaculada, José Manuel Peco, reconoció el trabajo de De la Fuente con una broma: «Incorporo como ayudantes a Alejandro Cuervo y Anselmo Rodríguez. Para sustituir a Santiago hacen falta dos».