El Comercio

Hernández, en la misa de ayer.
Hernández, en la misa de ayer.

«Gracias de corazón. Me tendréis a vuestro lado»

  • «Aún no te has ido y ya te echamos de menos. La sencillez, jovialidad y alegría de Juan XXIII se proyecta en ti», señaló la comunidad parroquial

  • José Juan Hernández Párroco de Viesques

La despedida de José Juan Hernández como titular de la parroquia de San Juan XXIII, de Viesques, tuvo algunas coincidencias con el adiós de Santiago de la Fuente en la Inmaculada. La fundamental, el cariño que demostraron los fieles, que en algunos casos se manifestaron con lágrimas y en ambos templos con vivos aplausos. Pero hubo también diferencias sustanciales, derivadas, con toda probabilidad, de la circunstancia de que De la Fuente se retira y Hernández sólo cambia de puesto, en este caso como canónigo penitenciario de Covadonga.

Así, la última misa dominical de José Juan Hernández como párroco de Viesques no fue concelebrada. Solo hubo un sacerdote, él, junto al altar, y prácticamente toda la eucaristía, homilía incluida, transcurrió con normalidad, salvo un explícito agradecimiento a los grupos parroquiales por el trabajo desarrollado.

La singularidad respecto a otros domingos llegó al final, cuando el párroco informó, como si de una rutina se tratara, del cambio de horario de las misas diarias y de que, «el próximo sábado se incorpora, en la misa de las siete de la tarde, Ceferino, el nuevo párroco». Ceferino Díaz procede de San Nicolás de Bari, de Avilés.

El anuncio era esperado y mereció contestación. Adolfo Hernández 'Fito', en nombre de la comunidad parroquial, leyó unas cuartillas con las que transmitió «gracias por hacer de la parroquia de Viesques un verdadero lugar de encuentro, de Paz. Una parroquia, esta de San Juan XXIII, donde has dado cabida a gran cantidad de estilos y de sensibilidades cristianas, de caminos de vivir la fe». Y también «gracias José Juan por saber confiar en las personas, por dar responsabilidades, por saber delegar y esperar».

Tras la intervención del portavoz, todavía con el templo lleno, fue proyectado un trabajo con imágenes de los momentos más significativos de la historia parroquial acompañadas de una narración en la que se afirmaba que «aún no te has ido y ya te echamos de menos». La razón es que «la sencillez, jovialidad y alegría de Juan XXIII se proyecta en ti» y en el trato «nunca un mal gesto ni un desaire».

Hernández replicó agradeciendo la amplia presencia «en un estupendo día de playa» y pidió perdón «si algo ha habido mal, que lo hubo». Concluyó con un «gracias de todo corazón, me tendréis siempre a vuestro lado». El homenaje se trasladaría después al restaurante Viñao.