El Comercio

La línea sigue trazada

Lavandera. Antiguo túnel, convertido en bodega por Trabanco.
Lavandera. Antiguo túnel, convertido en bodega por Trabanco. / P. CITOULA
  • Supondría prolongar en casi 12 kilómetros la vía verde de La Camocha, que llegaría a Lavandera, Fano y Baldornón

  • Les Caseríes pide recuperar como senda el trazado del tren a Lieres

Forma parte desde hace más de un siglo del imaginario popular. «San Martín del Rey Aurelio/hay una línea trazada/sube por Lieres arriba (la Quintana, en otras versiones)/y atraviesa La Collada», dicen los versos de la conocida canción. Su recuerdo también está presente en el nombre, a veces oficial y otras oficioso, que identifica a carreteras y caleyes de los lugares que atravesaba. Son ejemplo de ello el camín de la Vía en Baldornón, el paseo del Ferrocarril de Lieres en Vega o, ya fuera de Gijón, la carretera de La Viona, que conecta Lamasanti, en Sariego, con Lieres, en Siero. E incluso los propios planos de parroquias rurales editados por el Ayuntamiento recogen metro a metro su recorrido original, aclarando que se trata de un trazado abandonado, pues buena parte de sus tramos han desaparecido entre prados o han quedado enterrados bajo caminos y carreteras que lo seccionan. Pero, sobre todo, está presente en el espacio físico, con túneles y puentes que siguen en pie.

Han pasado 115 años desde la constitución de la Compañía de Ferrocarriles de San Martín-Lieres-Gijón-Musel, nacida con el objetivo de construir y explotar una vía ferroviaria que pusiera fin al monopolio del Ferrocarril de Langreo para el transporte de carbón desde la cuenca minera hasta el puerto. La empresa nacía bajo el paraguas de la Sociedad de Crédito Industrial Gijonés, que por aquel entonces tenía la titularidad de la concesión que el Estado había concedido a finales del siglo XIX a Enrique Borrell para conectar por vía estrecha Lieres y Gijón, con un ramal a El Musel. La nueva compañía se marcó como reto llegar hasta Sotrondio.

El proyecto comenzó con decisión. Se excavó la trinchera para la vía, se trajeron canteros de Galicia y León para tallar a mano las piedras con las que levantaron puentes como el de El Gachero -que aún cruza sobre el arroyo del Meredal en Baldornón-, abrieron túneles como el de Tarna -cuyas bocas hoy se pierden entre la maleza- e incluso levantaron estaciones como la de La Collada -que décadas después fue subastada y transformada en vivienda-. Pero cuando apenas había transcurrido un lustro desde el inicio de esta aventura, todo se paró y los trenes nunca llegaron a circular, dejando un trazado fantasma que se prolongaba por Gijón y Siero.

Sacar el carbón

En los años 40, los hermanos Felgueroso, que también estuvieron vinculados a ese proyecto, aprovecharon parte de las obras que se habían realizado a principios de siglo para dar salida hacia el entorno de El Musel al carbón que se extraía en La Camocha. Esa línea entre el pozo minero y Veriña funcionó hasta 1986. Años después, el Ayuntamiento de Gijón planteó su recuperación como parte del programa de vías verdes, impulsado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles para convertir antiguos trazados ferroviarios en sendas ciclopeatonales. El paseo, que suma 7,2 kilómetros desde el poblado de Santa Bárbara hasta las inmediaciones de la antigua mina, se abrió a la ciudadanía en 1998.

Ahora Les Caseríes plantea su prolongación en ambos sentidos. Por un lado, hasta Jove. Por el otro, hasta Baldornón. La federación de asociaciones de vecinos de la zona rural ha presentado la propuesta al proceso de presupuestos participativos, con la intención de que el Ayuntamiento la incluya entre sus planes de inversión para 2017. Deberán esperar hasta final de mes para recibir respuesta de los servicios municipales sobre su viabilidad técnica y económica.

El proyecto no es nuevo. En torno al año 2000 el propio Ayuntamiento inició los trámites para intentar llevar a cabo esa prolongación. «Pateé mucho yendo a ver el trazado sobre el terreno y valorando alternativas allí donde no se podía seguir de forma exacta», explica el entonces concejal de Medio Ambiente, Carlos Zapico. Sobre parte del itinerario se han levantado construcciones y, por ejemplo, un túnel de Lavandera es utilizado desde hace años por Trabanco como bodega.

800.000 euros

Se elaboró un proyecto para habilitar como senda los 12 kilómetros del trazado entre San Martín de Huerces (donde muere la senda actual) y Baldornón, donde la proximidad del Monte Deva permitiría enlazar con otros caminos, incluido el que va a Covadonga. La actuación se presupuestó en unos 800.000 euros, con el plan de ejecutarla por tramos. E incluso el Principado manifestó su apoyo «y estaba por la labor de facilitar que siguiera hasta La Felguera».

Zapico recuerda que el proyecto planteaba muchas dificultades relacionadas con la titularidad de los terrenos y las expropiaciones y que tenía el rechazo de muchos propietarios. Pese a lo avanzado en esos años, cree que tras su marcha del Ayuntamiento, en 2003, «nadie tuvo el valor de meterse a gestionar un asunto tan complejo», por lo que el plan quedó en un cajón.

José Luis Fernández, de Les Caseríes, asegura que la intención de su propuesta es que cualquier acción se haga «por la vía pacífica y causando el mínimo perjuicio».