El Comercio

«El aparcamiento está lleno pero el camping, vacío»

Autocaravanas estacionadas en el aparcamiento de El Rinconín, a escasos cien metros del camping privado del mismo nombre.
Autocaravanas estacionadas en el aparcamiento de El Rinconín, a escasos cien metros del camping privado del mismo nombre. / J. B.
  • El negocio de El Rinconín achaca la caída de un 50% de clientes con autocaravana al uso de un estacionamiento cercano

  • «No queremos pagar casi treinta euros pudiendo dormir aquí», se justifica una pareja de alemanes

«Un verano más, la historia se repite». Los encargados del camping de El Rinconín se lamentan estos días, con el cierre del verano a las puertas, de la escasez de autocaravanas que llegan a su negocio. Y lo hacen con la vista puesta a escasos cien metros de su negocio. Al aparcamiento público en el que, cada día, estacionan decenas de estas viviendas sobre ruedas.

Cada verano se encuentran con el mismo problema y «la solución no llega», explica María Valle, encargada del camping de El Rinconín. La espera para que se apruebe una ley que regule esta actividad se les está haciendo muy larga, cuentan mientras echan cuentas y ven que no les salen: «El número de usuarios ha caído en un cincuenta por ciento. Y Ya hemos tenido que prescindir de dos personas este verano».

La suya es una visión particular de la afluencia de autocaravanistas a la ciudad. La otra la aportan los propios usuarios. Sabine y Gael, alemanes, tienen autocaravana desde hace diez años y este verano han decidido viajar por el norte de España. En su paso por Gijón optaron por el aparcamiento de El Rinconín. Y lo hicieron porque, justifican, es una manera de ahorrarse dinero. «No queremos pagar casi treinta euros pudiendo dormir aquí», reconoce la pareja. Tampoco otros usuarios ven necesario, en algunas ocasiones, recurrir a los campings aunque se queden varios días en la ciudad. De nuevo, por una razón económica: «Así ahorramos unos euros, que podemos utilizar para comprar otras cosas», comenta Margarita Sánchez, turista de Sevilla.

Por el contrario, quienes sí son clientes habituales del camping creen que «no acudir a estas instalaciones es una falta de respeto para el responsable que lleva toda una vida trabajando para sacar adelante su negocio», considera otro turista, en este caso navarro.

La Asociación de Campings de Asturias lleva tiempo demandando la aprobación de una ley reguladora que no termina de llegar. «Con la ley en la mano ya sería otra cosa y se podría multar a quien no cumpliera las normas», señala María Valle, que cuenta que en numerosas ocasiones se han puesto en contacto con el Ayuntamiento de Gijón sin obtener ningún tipo de solución. «Se pasan la pelota entre el Consistorio y la Guardia Civil, ya que el Ayuntamiento dice que al ser un aparcamiento no es de su competencia». Por ello, en ocasiones han sido los propios responsables del camping los que se han personado en el parking para hablar con los turistas que se encuentran estacionados allí. «No hay derecho. Sacan mesas, sillas, incluso tenemos visto alguna tienda de campaña», dice.

No solo los encargados del camping protestan por esta situación. También vecinos de la zona muestran su desaprobación porque, consideran, «cada espacio tiene un uso y si hay un camping a cien metros de aquí no se entiende por qué este aparcamiento tiene que estar lleno de caravanas».

Similares críticas se escuchan en la zona oeste de la ciudad. En El Arbeyal existe un espacio habilitado para autocaravanistas, muy cerca del acceso al puerto de El Musel, pero en ocasiones es tal el número de vehículos estacionados en él que acaban «invadiendo el aparcamiento de la playa» y motivando las quejas de los vecinos y asiduos al arenal, que ven reducidas así las plazas disponibles.

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