El Comercio

«Los ex libris suponen una obra de arte en miniatura»

Entre sellos, franqueados y postales, un pequeño invasor se ha colado en esta edición de las jornadas filatélicas. Son los ex libris, pequeños grabados que anuncian el propietario del libro y, de paso, lo engalanan de muchas formas diferentes. El coleccionista que ha prestado parte de su inventario -cien obras de distintos países y estilos- a la exposición es Orlando Moratinos, director del Foro Jovellanos y declarado bibliófilo. «Al pasar una vida entre libros este afán coleccionista viene casi sin querer», resume entre risas. Entre sus ejemplares se pueden encontrar piezas que marcaron libros de Luis Adaro Ruiz-Falcó, Luciano Castañón, Leopoldo Rodero o Antonio Valdés, entre otros ilustres asturianos. «Los ex libris suponen una obra de arte en miniatura, en la que entra en juego la simbología propia de un autor con el gusto del propietario del libro», explica Moratinos. Entre los motivos que custodian las páginas de las obras presentes en la exposición se puede encontrar de todo: desde erotismo a filosofía pasando por la representación de ciudades o del espíritu viajero de los propietarios.