El Comercio

La plantilla de conservación viaria, «sin medios para las obras»

Parte de la plantilla, a primera hora de la tarde de ayer, junto a su nueva nave en Tremañes.
Parte de la plantilla, a primera hora de la tarde de ayer, junto a su nueva nave en Tremañes. / P. CITOULA
  • «Esto parece una nave fantasma, sin material y sin vehículos. Estamos con los brazos cruzados», lamentan el día de su vuelta al trabajo

Tres semanas después, la plantilla de conservación viaria regresó ayer al trabajo al servicio de una nueva empresa pero «sin medios para hacer las obras». De hecho su única tarea en esta primera jornada fue «limpiar la nave nueva con cuatro escobas y una fregona». Según explicaron los delegados sindicales, pese a que hay actuaciones pendientes en la ciudad, «porque las calles se deterioran de manera constante», por el momento no pueden atenderlas.

«Querían mandarnos a trabajar, pero no saben con qué. No hay materiales, ni arena, ni cemento. De las seis furgonetas que han alquilado, la mitad son para los mandos. Y las que quedan no tienen ni bola para el remolque. El equipo de aglomerado está incompleto y solo han alquilado unos martillos neumáticos y unas radiales. Hasta el mediodía, además, estuvimos cada uno con nuestra ropa. Al final nos dieron un chaleco reflectante, unas botas y un pantalón sin serigrafiar. Mañana quieren que salgamos aunque vayan las furgonetas y la ropa sin rotular. A ver qué nos dice la Policía si nos ve picando en la calle sin saber identificarnos», narraba un portavoz de los trabajadores.

La unión temporal de empresas Infraestructuras Gijón, constituida ex profeso para este servicio por Dragados y API Movilidad, dio de alta a los trabajadores el 1 de septiembre, después de que estos aceptaran descontar de sus vacaciones los días que quedaban hasta poder disponer de los medios necesarios para atender sus nuevas obligaciones con el Ayuntamiento. Ahora la sensación más extendida entre la plantilla es que «nos jodieron cinco días de vacaciones para nada», pues en este tiempo deberían haberse resuelto todos los flecos aún pendientes. Los empleados definían ayer su nuevo local principal de trabajo, en la calle Marie Curie de Tremañes, como «una nave fantasma».

Firmó el 26 de agosto

El 19 de agosto expiró el contrato de conservación viaria firmado en 2014 con una UTE formada por Contratas Iglesias y Vías y Construcciones, que renunció a cualquier prórroga por las pérdidas que le acarreaba. La nueva adjudicataria debía haber asumido el servicio desde esa fecha, pero el recurso presentado por otra licitante retrasó la operación. Finalmente el contrato se firmó el 26 de agosto, con un plazo de un mes para funcionar a pleno rendimiento.

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