El Comercio

Fallece Manolo Menéndez, propietario del restaurante El Sitio, a los 86 años

Manolo Menéndez y su mujer, Luisa Arias, dueños de El Sitio.
Manolo Menéndez y su mujer, Luisa Arias, dueños de El Sitio. / E. C.
  • Regentó el restaurante del Carmen durante más de medio siglo junto a su mujer, Luisa Arias. Fue famoso por su cocina de carbón y su comida casera

Manolo Menéndez, quien regentara durante más de cincuenta años el restaurante El Sitio, falleció debido a una afección cardíaca el pasado viernes en Gijón, ciudad en la que vivió la mayor parte de sus 86 años, aunque era natural de Pambley, en Cangas del Narcea. «Murió dulcemente con todas sus facultades y pensando que mejoraría y volvería a casa», indicó su hijo, José Antonio. Manolo y su mujer, Luisa Arias, alcanzaron gran popularidad tras la barra de su establecimiento, que permaneció en el mismo local de la calle Numa Guilhou hasta 2012, cuando cerró sus puertas.

La cocina de carbón era la marca de la casa. «Hasta las patatas fritas se hacían en ella. Nunca hubo ni freidora ni microondas en el restaurante», explicó su hijo. La merluza a la cazuela y los fritos de este mismo pescado eran otras de las especialidades de El Sitio, un lugar muy concurrido al que acudía «gente de todas partes del país». Luisa se ocupaba de preparar los suculentos platos que hicieron famosa a la casa de comidas de El Carmen, mientras que Manolo atendía a los comensales. Manolo, que pertenecía a Casa Solana, se casó con Luisa, de Casa Angelón (de la localidad canguesa de Bruelles), y, a los pocos años, ambos se mudaron a Gijón con su hijo mayor, Manuel, que falleció hace dos años.

«No se arrugaba ante nada»

José Antonio, el pequeño, ya nació en la ciudad. En concreto, en el patio de la casa, que estaba situada justo encima del restaurante. «Vivíamos arriba, en dos pisos que estaban unidos», recordó el protagonista de la anécdota. Su hijo destacó el carácter emprendedor de su padre, que no había estaba vinculado a la hostelería antes. Pero su aventura resultó muy exitosa y El Sitio llegó a consolidarse como una referencia en Gijón y a acoger incluso celebraciones de boda. «Era un hombre emprendedor, familiar y un modelo de constancia, valentía y pundonor que no se arrugaba ante nada. Un señor de los pies a la cabeza, de los de antes», rememoró su hijo.