El Comercio

SOS Cimavilla propone cerrar los bares del barrio a las tres de la madrugada

  • Los hosteleros muestran su desacuerdo e instan a los miembros de la plataforma a «acudir a las asambleas para debatir sus ideas»

«¿Qué Cimavilla queremos?». Esta es la pregunta que se plantearon los integrantes de la plataforma SOS Cimavilla como punto de partida del completo documento de trabajo que presentaron el pasado 10 de agosto, a través de internet, al resto de miembros de la comisión de dinamización del barrio alto. Un documento al que tuvo acceso EL COMERCIO y que, critican, no recibió respuesta a día de hoy. «Nosotros no acudimos de forma presencial a las asambleas, sino que enviamos nuestras propuestas y después reaccionamos a las actas, pero en esta ocasión no recibimos acta alguna, así que ni siquiera sabemos si nuestras propuestas se debatieron durante la reunión», lamentan.

La mayoría de sus propuestas van en sintonía con las que el resto de asociaciones del barrio presentaron, tras alcanzar un consenso, en la reunión del 17 de agosto en la Casa del Chino. Otras, sin embargo, son completamente novedosas. Llama la atención, por ejemplo, la idea de unificar el cierre a las tres de la madrugada para todos los establecimientos de la zona, que justifican porque «Cimavilla está compuesto de calles estrechas con plantas bajas a ras de calle y no es lo mismo aguantar música, gente hablando y gritando y ruido de botellas rotas en una primera planta a cinco metros de altura, que en la ventana de tu dormitorio».

La propuesta, como cabía esperar, no fue bien recibida por parte de los colectivos de hosteleros que participan en la Comisión de Dinamización de Cimavilla. «Nos parece una locura. Son muchas las familias que viven de estos negocios», señalaba el gerente del bar La Corrada y portavoz de Cimata Night, Jorge Caballero. Su colega Raúl Rodríguez, propietario de la sidrería Tabacalera y representante de Otea, se mostraba de acuerdo. «Nadie puede decidir los horarios que tienen los establecimientos, pues para eso ya existe una normativa adaptada a cada tipo de negocio», recalcó. Ambos coincidieron, además, en la dificultad para debatir acerca de este tipo de propuestas dada la ausencia de un portavoz de SOS Cimavilla en las asambleas. «Para una vez que se sienta todo el mundo a hablar, creo que ellos también deberían hacer el esfuerzo, pues yo no puedo opinar ni debatir sobre una propuesta que no sé ni de dónde viene», explicaba Rodríguez.

Desde la asociación de vecinos, Sergio Álvarez rechazaba posicionarse acerca de la propuesta de cierre, así como de la forma de trabajo de SOS Cimavilla. «Yo no soy nadie para decirles cómo deben trabajar y respeto totalmente su elección, pero considero que son ellos mismos quienes se ponen límites. Nuestras puertas siempre van a estar abiertas a todo aquel que desee trabajar en favor del barrio», indicó. El presidente de Divertia, el concejal Jesús Martínez Salvador, también declinó posicionarse al respecto. «El horario de cierre de establecimientos compete a diferentes áreas, como Seguridad Ciudadana y Medio Ambiente, y sería necesario estudiar a fondo la propuesta antes de tomar cualquier decisión», manifestó.