El Comercio

Nel, a la salida de clase.
Nel, a la salida de clase. / ARIENZA

Educación dice que «nadie de la bolsa de trabajo quiso el puesto de auxiliar de Nel»

  • La madre del niño de doce años que necesita apoyo de una persona y transporte adaptado para ir al instituto pide una solución inmediata

Nel Martínez vivió el primer día de instituto «muy nervioso», pero no quería perderse el inicio de esta nueva etapa escolar pese a las trabas con las que se encontró. Como temía él y su familia, no había un auxiliar en el Instituto de Educación Secundaria (IES) Universidad Laboral para ayudarle a desplazarse en el centro escolar. Nel padece tetraparesia espástica, una enfermedad que limita su movimiento. Por ello, la Consejería de Educación determinó que precisaba de este apoyo, así como de transporte adaptado para hacer los trayectos entre su casa y el instituto.

Recurso con el que tampoco cuenta. Su madre, Mónica Suárez, que ya había contactado con el centro educativo esta semana para saber si Nel dispondría de estas herramientas al empezar el curso -está en primero de Educación Secundaria Obligatoria (ESO)-, también habló ayer con un interlocutor de la consejería para saber cuándo se iba a solucionar este asunto. «Me dijeron que habían llamado a personas que están en la bolsa de trabajo y que nadie había querido el puesto de auxiliar», relató.

El responsable del departamento que dirige Genaro Alonso con el que habló la madre de Nel se comprometió a continuar con los trámites necesarios para resolver este conflicto. Pero no hay una fecha fijada para la incorporación del auxiliar y la puesta en servicio de un vehículo adaptado para facilitar el desplazamiento del chico. «A la directora le dijeron que llamara mañana (por hoy), así que antes del lunes no habrá nada resuelto», apuntó Suárez. A pesar de todas los obstáculos, Nel quiso acudir a clase y no perdió la sonrisa en todo el día. La presencia de seis antiguos compañeros del colegio Jacinto Benavente, al que acudió en Infantil y Primaria, le hizo más llevadera su primera jornada en el instituto. Precisamente, ellos, a falta de un auxiliar, le echaron una mano para caminar.

Con ayuda de sus amigos

«Con ellos no tiene ningún problema porque le ayudan en todo», aseguró su madre a la salida de las clases. El padre de Nel se encargó de llevarle a clase y ella de recogerle, al carecer del transporte adaptado que Educación debe ofrecer. Nel utiliza un andador posterior para ir de un lugar a otro, pero no fue impedimento para que recorriera las instalaciones académicas. «Dimos una vuelta por el instituto, que es muy grande. Voy a hacerlo en Minecraft», indicó en referencia a un videojuego de construcción muy popular entre los adolescentes.

Nel tiene problemas para moverse, pero su capacidad intelectual es como la de cualquier chico de su edad. Un chaval inquieto que explicaba cómo la orientadora del centro le había ayudado «a cambiar la silla», otro de los recursos que necesita el alumnos y que sí estaba en el instituto en el comienzo del curso. Al igual que el ordenador que necesita para seguir las clases y el fisioterapeuta, con el que tendrá sesiones dos veces a la semana. Aunque los trámites no han discurrido con la agilidad requerida para atender sus necesidades, lo cierto es que salió de clase encantado. Eso sí, «con mucha hambre».