El Comercio

La exsecretaria de una constructora juzgada por estafa reconoce que sisó 249.420 euros

  • La fiscalía de Gijón rebajó la solicitud de condena de los cinco años de prisión iniciales a un año y cuatro meses de cárcel y fijó la cuantía de la multa en 1.050 euros

La exempleada de una empresa constructora juzgada por apropiarse de 249.420 euros durante dos años y medio que trabajó como administrativa reconoció ayer los hechos durante la vista oral celebrada en la Sección Octava de la Audiencia Provincial. La fiscalía de Gijón rebajó la solicitud de condena de los cinco años de prisión iniciales a un año y cuatro meses de cárcel y fijó la cuantía de la multa en 1.050 euros. En la calificación de los hechos delictivos se apreció el agravante de abuso de confianza y los atenuantes de reparación del daño y de confesión.

Pese al reconocimiento de los hechos por parte de la procesada, el juicio se celebró al no llegar a un acuerdo con el abogado de la acusación que ejerce la acusación particular en representación de la empresa constructora afectada.

«Desde el 12 de febrero de 2008 trabajaba como administrativa para la empresa. En el ejercicio de dicho trabajo tenía encomendado el pago de proveedores y empleados de la empresa, mediante transferencias de la cuenta de la empresa a través de internet, para lo cual se le habían proporcionado las contraseñas y las claves precisas para tal fin», señala la acusación pública. «Aprovechándose de dicho empleo, con la intención de obtener un beneficio económico para sí, desde febrero de 2009 hasta noviembre de 2011 se dedicó a sacar dinero de las cuentas bancarias para ingresarlo en cuentas bancarias de su titularidad y a pagar compras que efectuaba a nombre de la empresa para sí, vía internet», añade la fiscalía.

La mecánica «consistía en ocasiones en transferir usando las claves sumas dinerarias a cuentas bancarias suyas, si bien en otros muchos casos utilizaba el talonario de cheques de la empresa, emitía cheques al portador consignando datos de importe y fecha en los que imitaba la firma del gerente».