El Comercio

«Si una actividad incluye un mercadillo, el mercadillo no puede ser la actividad»

Mercadillo en el camping de Deva durante la última edición del festival Euroyeyé.
Mercadillo en el camping de Deva durante la última edición del festival Euroyeyé. / JORGE PETEIRO
  • Los comerciantes piden que los puestos de venta asociados a eventos de ocio limiten su tamaño y solo tengan productos relacionados con el acto

La Unión de Comerciantes de Asturias, a través de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), hizo llegar esta semana al Ayuntamiento una propuesta para revisar la instrucción que regula los mercados de venta ambulante en la ciudad. Se trata, según su gerente, Carmen Moreno, de «un documento de reflexión sobre el que empezar a hablar». La entrega se hizo en el marco de la primera reunión de la comisión de seguimiento del acuerdo de concertación social Gijón Crece 2016-2019, de la que forman parte Fade, CC OO y UGT. El gobierno municipal está dispuesto a negociar en los próximos meses «una nueva estrategia» para el control de estos mercadillos, cuestión que se abordará a través del consejo sectorial de Consumo.

El documento presentado por la Unión de Comerciantes parte de la premisa de que «hay que defender el comercio urbano, que es el que hace ciudad los doce meses del año», posición que según esta entidad no impide defender también fórmulas de venta ambulante que forman parte de la tradición comercial de la ciudad, como el rastro dominical, el mercado artesano y ecológico de la plaza Mayor, los puestos que se instalan durante el verano a lo largo del paseo del Muro o el mercadillo de Navidad del paseo de Begoña. «Todos están perfectamente regulados e incluso pueden suponer un atractivo turístico adicional para la ciudad». La preocupación del sector se centra en la proliferación de otras citas esporádicas y de nueva concepción que pueden suponer una competencia directa y que en ocasiones, aseguran, carecen de cualquier valor añadido.

«Queremos que se establezca qué tipo de mercadillos estaría dispuesto a autorizar el Ayuntamiento. Deberían ser fundamentalmente de carácter estable y orientados a mostrar productos de diseñadores y creativos o de producción artesana».

Carmen Moreno pone como ejemplos a seguir el Mercado de Motores del Museo del Ferrocarril de Madrid o el Mercado de Diseño que se organiza en el Centro Cultural Matadero, también en la capital. Situó en el extremo contrario el Mercado Romano celebrado recientemente en el paseo de Begoña.

La Unión de Comerciantes también exige una regulación de aquellas citas que, no siendo comerciales, incluyan la instalación de puestos ambulantes. Se refiere a actividades gastronómicas, deportivas o de ocio, donde en opinión del sector «solo deberían venderse productos relacionados con el propio evento». La entidad plantea establecer además «algún tipo de porcentaje» que limite el tamaño que pueden alcanzar estos mercadillos para impedir que al final los puestos sean el plato principal de estas actividades. «Si un evento incluye un mercadillo, el mercadillo no puede acabar convirtiéndose en el evento».

Calles y fechas con veto

La asociación empresarial pide además que se controle dónde y cuándo pueden colocarse los mercadillos a fin de minimizar el perjuicio que puedan causar al resto del sector. Plantea, por ejemplo, establecer un calendario en el que se marquen en rojo determinadas fechas, como el verano o la Navidad.

Al margen de lo ya señalado sobre el visto bueno a las convocatorias que gozan de tradición en Gijón, Moreno es partidaria de que no se autoricen nuevos mercadillos «en los meses de más consumo». Del mismo modo, pide que este tipo de venta ambulante quede excluida de los principales espacios comerciales, en concreto los centros comerciales abiertos del Centro y La Calzada.

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