El Comercio

Más de 1.400 multas en los tres años de ordenanza 'antibotellón'

Vigilancia policial en la plaza de Arturo Arias en 2013, cuando se puso en marcha la ordenanza.
Vigilancia policial en la plaza de Arturo Arias en 2013, cuando se puso en marcha la ordenanza. / JOAQUÍN PAÑEDA
  • Cimavilla sigue liderando las sanciones por incumplir la norma de Convivencia aprobada en 2013

Hace tres años el mapa de ocio de la ciudad comenzaba a cambiar. La plaza del Lavaderu era vallada por la Policía Local como una primera medida para evitar el temido botellón y, pese a algunas protestas iniciales de parte de los usuarios por el cambio de paso, a día de hoy vecinos y hosteleros aplauden la ordenanza que tiene por objetivo conseguir ese difícil equilibrio entre el descanso de unos y la diversión de otros. Desde la entrada en vigor en julio de 2013 de la Ordenanza Municipal de Protección de la Convivencia Ciudadana y Prevención de Actuaciones Antisociales han sido tramitadas 1.422 denuncias relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas en la calle. La tendencia en los últimos tiempos es descendente, aunque desde el área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento no bajan la guardia para conseguir erradicar por completo esta práctica ilegal que en otras ciudades españolas se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza.

En los primeros ocho meses de 2016, los agentes de la Policía Local han interpuesto 304 sanciones por hacer botellón en la vía pública, según los datos a los que ha tenido acceso EL COMERCIO. La mayoría de ellas (244) se centraron en las zonas de Poniente y Cimavilla. El barrio alto y los espigones del Puerto Deportivo siguen contando de forma residual durante las noches de los fines de semana con grupos de jóvenes que se reúnen en torno a una, o varias, botellas de alcohol. En El Llano se impusieron 30 denuncias, diez en El Coto, nueve en la parroquia de Somió, cinco en Pumarín, tres en La Arena, tres en Roces, una en el Polígono de Pumarín y otra en el barrio de El Natahoyo.

La cuantía de una multa 'antibotellón' se sitúa entre los 100 y los 800 euros, teniendo en cuenta el baremo de las sanciones municipales entre leves, graves y muy graves. La mayor parte de los infractores deben abonar 150 euros y de ser menor de edad, la obligación recae en sus padres o tutores.

El 43% del total en 2013

Desde julio a diciembre de 2013, el año de la puesta en marcha de la norma, los policías tramitaron 408 denuncias al respecto. Supusieron el 43,33% del total de infracciones detectadas por incumplimiento de una ordenanza que engloba además otros comportamientos incívicos, como orinar en la calle, provocar daños en mobiliario urbano o arrancar flores de la vía pública.

A lo largo de 2014, los agentes impusieron 606 multas (lo que supuso el 54,30% del total de incumplimientos de la orden municipal, que se saldó con 1.116 trámites). En 2015 hubo una notable reducción de las sanciones por 'botellón': 104 durante los doce meses (40,15% del total de la ordenanza de Convivencia). Los ocho primeros meses de este año se ha producido un repunte al respecto, con 304 ciudadanos multados. La Policía Local ha puesto en marcha un dispositivo especial de vigilancia en los puntos más conflictivos para evitar que se vuelva a la tónica anterior, cuando la plaza del Lavaderu se convertía los fines de semana en escenario de reunión de cientos de personas que acudían al lugar con sus propias bebidas.

Mal recibido

El anuncio de la persecución del botellón por parte del área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento no fue recibido en un primer momento con agrado por una representación del gremio de hosteleros de Cimavilla, alegando que les restaría clientela. Sin embargo, pasado el tiempo son muchos los que agradecen que la tranquilidad haya vuelto a la zona y que el ocio vaya más allá del alcohol. Desde grupos ciudadanos como el movimiento de la fábrica de La Tabacalera se han puesto en marcha iniciativas culturales para dar vida al barrio más allá de los botellones.