El Comercio

Alumnos de Tremañes con necesidades educativas especiales carecen de auxiliar

  • La consejería de Educación no les da plazos para la incorporación del personal

Necesitan de un auxiliar que les acompañe en su jornada escolar, entre otras cosas, por ejemplo, para el control de esfínteres. Lo necesitan y lo tienen reconocido porque son alumnos con necesidades educativas especiales y un dictamen de la Consejería de Educación así lo admite. Pero hace una semana que el curso escolar arrancó y al menos dos alumnos del colegio público de Tremañes carecen de este apoyo esencial para ellos. Se repite, por lo tanto, la misma circunstancia que ha sufrido Nel Martínez, el alumno de doce años del IES Universidad Laboral que padece tetraparesia espástica, enfermedad que limita sus movimientos y que, pese a eso, ha iniciado las clases sin transporte escolar y sin auxiliar. En su caso, tras la protesta pública de la familia, la Consejería de Educación se comprometió a facilitar el personal de apoyo esta semana. Eso, después de explicar que nadie de la bolsa de trabajo había querido ocupar ese puesto. Durante los primeros días, los padres de Nel se organizaron para llevarle y recogerle del centro y, una vez allí, contó con la ayuda de sus amigos.

Las familias del colegio de Tremañes no han tenido la misma suerte por el momento. Una de las madres afectadas explicó ayer a EL COMERCIO que, tras llamar a la consejería para saber cuándo podrían contar con el auxiliar, la respuesta fue que «podía ser para la semana que viene o para dentro de dos meses». A las familias, como es lógico, no les parece justa esa respuesta, aunque admiten que ya el año pasado sufrieron retrasos en la incorporación de este personal.

Cambio cada tres meses

A eso se suma que, una vez que se les asigna un auxiliar, éste no permanece durante todo el curso, sino que «lo cambian cada tres meses». Y eso, «teniendo en cuenta que se trata de alumnos con problemas de integración o de lenguaje», supone un problema añadido para ellos.

Mientras esperan por el personal que la propia consejería admite que el centro necesita, son los propios padres los que deben hacerse cargo de algunas situaciones. Por ejemplo, de ir hasta el colegio cuando sean requeridos para cambiar el pañal a los niños.

Aunque no son todos casos tan graves, lo cierto es que es habitual que las plantillas de colegios e institutos no estén completas al inicio del curso. Se da el caso, por ejemplo, de algún grupo de Infantil que no ha contado con su tutor hasta esta semana, una vez pasado el periodo de adaptación. Tampoco los puestos de orientadores están completos. En cursos anteriores llegó a ser la protesta principal de los sindicatos al arrancar el curso la falta de decenas de profesores en los claustros, lo que impedía el normal inicio de las clases.

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