El Comercio

Los vecinos de los barrios degradados piden recibir la ayuda en cinco años

Fernando Raúl Sánchez y Miguel Ángel Hernández, frente a las viviendas de la Obra Sindical del Hogar en Contrueces.
Fernando Raúl Sánchez y Miguel Ángel Hernández, frente a las viviendas de la Obra Sindical del Hogar en Contrueces. / PALOMA UCHA
  • Proponen cambiar las bases para fragmentar el cobro y minimizar así los perjuicios fiscales por el aumento de patrimonio

Las comunidades de los barrios degradados pendientes de rehabilitación ven con preocupación el impacto que ha tenido sobre los vecinos de la calle Francisco Eiriz, en Jove, la percepción de la subvención municipal y piden medidas para minimizar los perjuicios cuando se ejecuten las obras previstas en sus manzanas. El principal problema al que se enfrentan es al del modo en el que se fraccionan las ayudas. En Jove las bases contemplaban su abono en cinco anualidades. Sin embargo, la tercera y cuarta se desembolsaron en un mismo año (enero y marzo de 2015), lo que supuso un elevado y repentino incremento patrimonial que repercutió de forma negativa en la última declaración de la renta.

Tras la reforma de los portales de esa calle, primera actuación que se realizó en el marco del plan para manzanas degradadas, el Ayuntamiento optó por un cambio en las bases. El objetivo, según el gobierno municipal, era que los vecinos no se vieran obligados a gestionar «cantidades tan grandes de dinero». Con el nuevo sistema, la obra dejó de ser contratada directamente por las comunidades -«había un mercadeo tremendo de las empresas», apuntan desde Foro- y pasó a ser adjudicada por el Ayuntamiento mediante un proceso de pública concurrencia. El primer lugar donde se experimentó esta nueva fórmula fue el poblado de Inuesa, en Tremañes, actualmente en obras.

El cambio de procedimiento incluyó que la subvención empezara a hacerse «en especie», es decir, la constructora cobra directamente del consistorio y éste, a su vez, entrega a los vecinos la obra realizada. Esta fórmula, no obstante, reduce el periodo en el que puede dilatar en el tiempo la repercusión de las reformas sobre la renta de los beneficiarios. Aunque los trabajos se recepcionan y pagan por unidades de obra -fachadas, ascensores, cubiertas...-, lo que permite un cierto fraccionamiento y su entrega a los vecinos en distintas anualidades, si la rehabilitación completa se ejecuta en dos o tres años, a efectos fiscales ese es el número máximo de plazos en los que se puede repartir la aportación municipal.

Un efecto perverso

En Monteana, Contrueces y Portuarios, donde están previstas las futuras actuaciones del plan, advierten del efecto perverso que puede tener para sus economías este planteamiento y se miran para ello en el espejo de Francisco Eiriz, donde creen que el único inconveniente fue el abono de dos anualidades en un mismo año. Para evitarlo, reclaman que se permitan fraccionamientos de hasta cinco años en el pago de la subvención, como ocurre por ejemplo con las comunidades del plan especial del Muro. De esta forma sería más sencillo hacer frente a sus obligaciones con Hacienda por el incremento patrimonial derivado de las obras.

«Somos un barrio obrero, con mucha gente en paro o cobrando pensiones muy pequeñas. No podemos pagar de golpe 6.000 o 7.000 euros de impuestos. Queremos volver a lo que nos habían propuesto inicialmente, que era recibir la ayuda en cinco años, y que Hacienda nos cobre mil y pico euros cada ejercicio», pide Begoña Pérez, presidenta de la comunidad de vecinos del grupo de viviendas Monte Areo, en Monteana, que suma quince portales y 200 pisos. Aparte del bocado que pueda darles el Estado en el IRPF, temen que un repentino aumento de su patrimonio pueda repercutir también en la percepción de ayudas o subsidios públicos, al superar los requisitos de renta establecidos para su cobro. «El poblado está degradado completamente y la rehabilitación es necesaria, pero no si supone una hipoteca para las familias».

Postura similar mantiene Fernando Raúl Sánchez, presidente de la comunidad vecinal que conforman los 25 portales construidos en los años sesenta en Contrueces por la Obra Sindical del Hogar. «Tienen que cambiar otra vez las bases. Así no pueden ser. Esperamos que cuando lleguen a esta obra ya esté solucionado este problema, porque somos muchos los que no podemos afrontar el pago de 4.000 o 5.000 euros a Hacienda en un mismo año. El remedio es tan fácil como que nos den directamente el dinero en cinco anualidades», apunta.

Una decisión política

La semana pasada la tesorera de la asociación de Portuarios, Enedina Marrón, advirtió en el Pleno de que «no podemos consentir que a la hora de dar estas ayudas se use la forma más dañina para los vecinos». Pidió al gobierno municipal que «rectifique» y consideró que «si no lo hace será porque nos quiere quitar de en medio de cualquier manera».

En la misma sesión, la concejala de Hacienda, Ana Braña, y la alcaldesa, Carmen Moriyón, recordaron que el cambio de sistema se basó en un informe de la interventora que recomendaba «que la contratación de las obras sea realizada directamente por el Ayuntamiento». El portavoz municipal socialista preguntó en el Pleno a la misma funcionaria si era legal conceder las subvenciones en cinco anualidades, como ocurre en el Muro. Ante su respuesta afirmativa, José María Pérez remarcó que, «si ambas fórmulas son legales, optar por una u otra es una decisión política. Y para eso está el gobierno. No vale enjaretarle la responsabilidad a un funcionario y decir que, como ha hecho una sugerencia, no hay nada más que discutir».

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