El Comercio

«No les enseñé una placa de policía, era de un grupo que vela por la verdad»

A. E. C. y F. J. D., ayer, durante el juicio en el Juzgado de lo Penal número 2.
A. E. C. y F. J. D., ayer, durante el juicio en el Juzgado de lo Penal número 2. / PALOMA UCHA
  • Los acusados de robar en un piso de la calle Ana María simulando ser agentes niegan los hechos y aluden a una deuda por unos trabajos de electricidad

«No era una placa falsa de policía, era el carné de los Reales Terciarios de España y Flandes, una asociación con la que defendemos el valor de decir la verdad y de la lealtad, algo que se ha perdido y por lo que yo lucho. Se la enseñé para que me pagase lo que me debía por unos trabajos de electricista que había hecho para él». F. J. D. se defendió ayer con esta patriótica explicación de las acusaciones que pesan sobre él: haber entrado a robar en un piso de la calle Ana María, en El Llano, haciéndose pasar por policía. Supuestamente, lo hizo acompañado del otro procesado, A. E. C., quien se acogió a su derecho a no declarar durante el juicio celebrado en el Penal 2.

La representante del ministerio fiscal solicita para cada uno de ellos cuatro años de prisión por el delito de robo en casa habitada. Considera probado que ambos irrumpieron la noche del 31 de enero de 2015 en la vivienda de una pareja de origen marroquí y tras amenazarlos incluso con llevarse a su hijo de seis meses se apoderaron de 900 euros. La versión del único acusado que habló ante el juez es diametralmente opuesta. No hubo robo y lo único «ilegal» que hizo fue «cogerle un teléfono móvil y tirarlo por la ventana porque me dio mucha rabia que no me pagase la deuda de mil euros que tenía conmigo», dijo F. J. D., a renglón seguido de haber negado que hubiese estado en la casa de las víctimas.

«A Omar -el inquilino del piso asaltado- lo conocí meses antes en Getafe y me dijo que tenía unos trabajos de electricidad para mí, en su bar y en su casa. Se los hice y solo me pagó 200 euros. Por eso un día, ese 31 de enero, vine a Gijón a buscarlo. Después de dos días lo encontré, lo llevé en mi coche hasta su casa y como hacía una noche malísima y llovía muchísimo, me dijo que subiese al piso», relató el acusado. Una vez allí, continuó, «me enfadé porque soy una persona que siempre voy con la verdad por delante y no entendía que no me pagase, me decía que no tenía dinero, que mirase si quería por toda la casa, pero que no tenía nada. Podía haber llegado a las manos con él, pero me contuve y no lo hice, le cogí el teléfono, se lo tiré por la ventana y me fui».

Del otro procesado -que no pronunció palabra durante la vista oral- aseguró no conocerle «de nada». «No lo vi en mi vida», aseveró. Sin embargo, ambos fueron reconocidos e identificados por los denunciantes durante una rueda de reconocimiento.

Plan organizado

A. E. C., de origen marroquí, reside actualmente en Guipúzcoa, mientras que F. J. D. tiene fijada su residencia en Parla (Madrid). El Cuerpo Nacional de Policía, fruto de la investigación llevada a cabo a raíz de tener conocimiento de los hechos, señaló que ambos se desplazaron a Gijón tras acordar asaltar el piso de la calle Ana María. Al parecer, conocían a las víctimas, con las que se desconoce si hubiesen podido hacer algún negocio al margen de la legalidad. Este extremo no ha quedado acreditado en el sumario del procedimiento.

Los supuestos afectados por el robo se retiraron de la causa judicial abierta y ayer no comparecieron en los juzgados en los que estaban citado en calidad de testigos. Inicialmente interpusieron una denuncia en la Policía y relataron que dos hombres habían irrumpido en la vivienda mostrando uno de ellos una placa que simulaba ser de la Policía Nacional. Una vez dentro les pidieron la documentación a los inquilinos, les dijeron que no hablaran y que se sentaran y que les entregase los objetos de valor si no querían que los llevasen a la Comisaría y se llevasen al bebé. Mientras uno se quedaba con la mujer en el salón, el otro registró la habitación en presencia del marido. Se apoderó de 900 euros que tenían en un cajón, dos teléfonos móviles y un juego de llaves.

A continuación, ya en el salón, se apoderaron del bolso de la mujer y tras sacar todo lo que había en su interior se hicieron con 415 euros que llevaba en una cartera, así como de dos juegos de llaves. Huyeron precipitadamente. Las víctimas denunciaron lo ocurrido, si bien luego se retractaron de lo dicho. Los abogados que ejercen la defensa solicitan la libre absolución al señalar que no existen pruebas.