El Comercio

Hallazgos a través del olfato

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El agente José Luis Villa se dispone a dar la rutina de partida al perro de rescate. / DANIEL MORA

  • Los siete perros de la Guardia Civil detectan desaparecidos, drogas y explosivos

  • «Para los animales, las intervenciones son un juego con el que logran su premio», dice el guía canino José Ángel Bazaga

Parecen perros como muchos otros, pero en el momento en el que hay que acudir a una misión se comportan como verdaderos profesionales. Estos héroes de cuatro patas son fundamentales a la hora de intervenir en muchas de las operaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil. En la Comandancia de Gijón residen siete perros adiestrados, unos para el rescate de personas y otros para la detección de sustancias estupefacientes. «Estos animales se guían por el olor. Desde cachorros se les asocian los olores a un premio, ya sea una pelota, un rodillo, un palo.... Para ellos, la búsqueda, es un juego», explica José Ángel Bazaga, guía canino de la Unidad Antidroga de la Comandancia de Gijón.

Desde cachorros a estos perros, se les adiestra y con un año ya comienzan a trabajar. «Lo importante es que sean animales juguetones, muy activos para poder trabajar bien con ellos», apunta José Luis Villa, guardia civil del Grupo de Rescate del Principado.

Cuatro toques en el lomo

Los perros preparados para el rescate de personas tienen una rutina de partida. Cada agente cuenta con una propia. En el caso de Villa, consiste en cuatro toques en el lomo. Al recibir esta señal, el animal cuartea el terreno hasta que logra localizar a la persona desaparecida. Al hacerlo el perro emite un ladrido que alerta al agente. «Una vez que realiza su función se le premia con una pelota u otro objeto, y para él ha terminado el juego», apunta Villa. El perro sigue las indicaciones del agente en todo momento. Suele alejarse unos 200 metros. «Rara vez se ha perdido uno. Contamos con un gps, pero normalmente están cerca y si se alejan al emitir un silbido vuelven».

El perro suele encontrar a la persona por el olor que desprende y por la posición de ésta, pues para que le llame la atención debe estar sentada o echada. «Si ve a alguien andando o corriendo, el perro no se alerta».

Durante este año, la Comandancia de Gijón ha participado en quince operaciones de rescate de personas desaparecidas. El agente Villa asegura que «todas ellas han sido un éxito. Los perros trabajan muy bien. En el momento en que les das la rutina de partida saben perfectamente lo que deben hacer».

«El olor es fundamental»

La vida laboral de estos perros de rescate suele ser de unos ocho años, mientras para los adiestrados en la detección de drogas es de un año más. Para estos últimos, el olor también es muy importante a la hora de encontrar sustancias estupefacientes. Los expertos les enseñan desde pequeños, con técnicas de asociación de olores entre la sustancia que tienen que encontrar, ya sea heroína, cocaína... y el premio que van a conseguir.

Una vez que se les señaliza la búsqueda, los chuchos van concentrados en encontrar su objetivo, en este caso la droga, aunque una vez que la encuentran, ocurre lo mismo que con los de rescate, se olvidan de la captura y se centran en su recompensa. El perro emite diferentes señales al agente cuando localiza la droga. Un movimiento de rabo al detectar algún olor, lo que hace estar alerta al guía canino, y arañazos con las patas para marcar el sitio exacto donde está colocado el estupefaciente. «Es increíble hasta dónde pueden llegar. Una de las operaciones más importantes que he vivido con uno de ellos fue la incautación de siete kilos de marihuana en un depósito de combustible de una furgoneta hace un par de años. Fue impresionante», recuerda el guía canino de la Unidad Antidroga de Gijón José Ángel Bazaga.

Las sesiones de entrenamiento son diarias y se suelen realizar en el propio cuartel en el caso de los perros de detección de drogas o por el monte para los de rescate de personas, además de las específicas de los adiestrados en la detección de explosivos. Los expertos aseguran que es muy importante enseñar a los perros cuando son jóvenes, pues «cuanto más cachorros aprenderán mejor». La vida de estos canes está dedicada al servicio de la ciudadanía. Por ello una vez que se jubilan el cuerpo les rinde el mejor homenaje de todos: encontrarles una buena familia para que pasen de la mejor manera posible los años que les restan de vida.