El Comercio

El Ayuntamiento pide disculpas a los padres de las niñas perdidas en el Arcu

  • «Sentimos muchísimo lo ocurrido y tomaremos las medidas oportunas para que esta situación no se vuelva a repetir»

Los padres de las tres niñas de diez años perdidas durante un taller del Arcu Atlánticu el pasado 24 de julio ya tienen una disculpa formal del Ayuntamiento. La reclamación, antepuesta en la Antigua Pescadería unos días después de los hechos, fue devuelta con una respuesta para las familias el pasado sábado.

«No se trataba de un taller concebido exclusivamente para menores y su contenido se explicaba a los participantes en el momento de la inscripción, si bien quizás no se le explicó adecuadamente el contenido del proceso y las características del mismo», dice el documento. Asimismo, desde la Oficina de Reclamaciones aseguran «sentir muchísimo lo ocurrido», reiterando las disculpas y afirmando que «se tomarán las medidas oportunas y necesarias para que esta situación no se vuelva a repetir». Carlos Fueyo, uno de los padres que transmitió sus quejas por la situación sufrida, da por tanto carpetazo al asunto reconociendo que «a veces, ni esperaba que me remitiesen respuesta».

Cerámica romana

El taller al que asistieron las menores era de cerámica romana, se impartía en la carpa de Oficios Tradicionales y consistía en la fabricación de pequeñas lucernas. En el programa figuraba el horario de 17.30 a 19 horas, aunque finalmente la actividad se redujo a un cuarto de hora. Las niñas fueron en busca de sus padres, que las habían dejado allí pensando que los monitores se harían cargo de ellas hasta el final de la actividad. «En los programas suelen explicitar si es necesaria la presencia de los padres, pero desde que las inscribimos no nos dijeron nada. Tengo claro que la responsabilidad no es nuestra», defendió Fueyo en julio. Las niñas, finalmente, fueron encontradas por el abuelo de una de ellas. Debido a la queja de los progenitores, el Arcu Atlánticu colgó carteles por todas las carpas recordando que diversos talleres «no son de guarda y custodia».