El Comercio

Oposición y sindicatos apoyan una gran reorganización municipal consensuada

  • La forma en que se cubrirán las gerencias y el alcance que tendrá la libre designación centrarán gran parte de la negociación

Aún queda por delante «un camino muy largo» en el que será necesario buscar «el máximo consenso». Es la respuesta generalizada entre grupos políticos y representantes sindicales tras la presentación del ambicioso plan para la reorganización de la estructura municipal. A la espera de un análisis más detallado del proyecto en el seno de cada organización, buena parte de ellas dan ya por hecho que a lo largo del próximo mes presentarán «las enmiendas que veamos necesarias». Todos coinciden, no obstante, en la necesidad de una revisión general del funcionamiento interno del Ayuntamiento.

«Es evidente que hacía falta un estudio en profundidad y que es necesario acometer cambios. La propuesta que nos han presentado es interesante para iniciar un camino que podría dar resultados muy positivos, pero que tendrá que ir haciéndose paso a paso», apuntó la concejala socialista Marina Pineda. La edil pidió «que todo lo que se haga cuente con el consenso de los trabajadores municipales» e instó a priorizar las actuaciones relacionadas con la formación de los empleados, teniendo en cuenta que el plan plantea su polivalencia y cambios en el contenido de los puestos de trabajo. Recordó además la necesidad de respetar los mínimos que marca el estatuto básico del empleado público sobre sistemas de selección y códigos de conducta.

Nuria Rodríguez, de Xixón Sí Puede, afirmó que «tal y como se nos ha presentado, la propuesta nos plantea dudas y no la compartimos. Debemos casar la mejora de la eficiencia municipal con el respeto a los derechos laborales de los trabajadores y no vemos claro si con el organigrama que proponen se puede conseguir ese objetivo». Mariano Marín, del PP, aseguró que la estructura «parece basarse en la de una empresa privada, lo que no sé si tiene encaje en el mundo municipal. Quizás sí lo tenga y sea bueno, pero habrá que esperar a conocer todos los detalles».

Desde IU Ana Castaño consideró que el organigrama presentado «no garantiza que deje de haber reinos de taifas como dijo la responsable de Hacienda, que alguna responsabilidad tendrá en que existan». Ciudadanos, por su parte, pidió que los cambios previstos sirvan para «establecer un límite claro entre la parte administrativa y la de dirección política, reduciendo la libre designación».

Una visión «tecnocrática»

Rubén Medina, de CC OO, señaló que la nueva estructura muestra «una visión tecnocrática que ya ha sido ensayada en otros ayuntamientos» y advirtió de que aún no se ha explicado «cómo se van a mantener los derechos consolidados de los trabajadores». También pidió claridad sobre «la capacidad que tendrá el poder político para designar responsables», dado que «este tipo de proyectos suelen incluir una inflación de personal que no es empleado público». Uno de los puntos de fricción será el modo en que se cubran las tres grandes gerencias, para las que se propone la figura de 'directivo público profesional'.

Desde UGT Fernando Álvarez recordó que la revisión de la organización interna es una reivindicación sindical que ahora requiere «un importante consenso». José Manuel Cerra, de Usipa, apuntó que «si se hace con rigor, este plan puede ser muy bueno, pero si no será un desastre». Advirtió de la contradicción que supone «que Ana Braña hable de acabar con los reinos de taifas, cuando ella misma los promueve». Ildefonso Rodríguez, del Sipla, indicó que «aunque aún está verde, la idea que plantean no nos parece descabellada».