El Comercio

Las últimas inundaciones obligan a activar un plan de acción rápida en la calle Brasil

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Vidal Gago, Carmen Moriyón y Belén Ildefonso se dirigen a los asistentes a la reunión en la sede de la EMA. / PURIFICACIÓN CITOULA

  • Bomberos y Policía Local se desplegarán en la zona «desde el minuto uno» cuando coincidan mareas vivas y fuertes lluvias, según anunció Moriyón

La única solución posible a las inundaciones que tuvieron lugar hace una semana en La Calzada -las terceras en quince meses- pasa por la construcción del pozo de tormentas del Arbeyal. Ya lo había advertido el mismo día de los hechos el nuevo gerente de la Empresa Municipal de Aguas (EMA), Vidal Gago, y ayer lo volvió a repetir la alcaldesa, Carmen Moriyón. Fue durante la reunión que ambos mantuvieron con cerca de cuarenta vecinos y comerciantes afectados en las instalaciones que la empresa municipal tiene en El Arbeyal. Según indicó Gago, como ya había adelantado EL COMERCIO, dicho tanque no estará listo, al menos, hasta 2020, por lo que gran parte de la reunión de ayer se centró en acordar medidas que ayuden a paliar los daños que los residentes y empresarios de la calle Brasil y aledaños sufren -y seguirán sufriendo- cada vez que coinciden mareas vivas y lluvias intensas.

Una de esas medidas se le ocurrió a Moriyón sobre la marcha tras escuchar, por boca de Eva María Díaz, propietaria de una tienda de alimentación, que los Bomberos y la Policía Local habían tardado «demasiado» en acudir a la calle Brasil pese a las insistentes llamadas de los afectados. La alcaldesa reconoció que, aunque Gijón sí dispone de un plan de emergencias, éste no contempla un caso concreto como el acontecido el pasado jueves y se comprometió «a diseñar, desde el área de Seguridad Ciudadana, un operativo específico que se desplace directamente a la zona del problema cuando se den circunstancias similares a las que propiciaron las últimas inundaciones. Policía Local y Bomberos estarán ahí desde el minuto uno en vez de esperar a recibir las llamadas angustiadas de los vecinos», aseveró. Moriyón dio así respuesta a la petición de la farmacéutica Olvido Martínez, que secundaron todos los presentes, para que los servicios de emergencia acudan a la calle Brasil cuando las previsiones alerten de precipitaciones superiores a los veinte litros de agua por metro cuadrado.

Otro de los aspectos que centró la reunión fueron las ayudas que el Ayuntamiento ofrecerá a los afectados para compensar aquellos desperfectos que no sean cubiertos por las aseguradoras, como los que afecten a sótanos y ascensores que no estuvieran incluidos en el proyecto inicial de los edificios, entre otros. En este sentido, la alcaldesa adelantó que el procedimiento para reclamar será más sencillo que el de la última vez y pidió a los afectados a que «presenten sus reclamaciones cuanto antes para que se tengan en cuenta desde el Ayuntamiento a hora de ir sentando las bases de la línea de ayudas». A este respecto, Gago indicó que el personal del departamento de Atención al Cliente de la EMA ya está disponible para atender «de forma personalizada» cada caso en el propio edificio de la empresa municipal, en La Calzada. «Hasta el momento solo recibimos la reclamación que presentó uno de los afectados el día siguiente de las inundaciones», indicó, por su parte, la responsable del departamento, Belén Ildefonso.

Hasta que no se hayan recibido y estudiado todas las reclamaciones no será posible fijar la cuantía de la línea de ayudas, indicó Moriyón. No obstante, quiso dejar claro que «no hay límite, se destinará el dinero que haga falta». En este punto, uno de los asistentes explicó cómo la aseguradora le pidió la factura de las reparaciones o nuevos materiales para pagarle por los daños sufridos durante las inundaciones de 2015. «¿Qué pasa si, como es mi caso, no tengo dinero para realizar reformas o para comprar nuevos materiales? ¿No es posible hacer un presupuesto y adelantar el dinero?». Moriyón reconoció que se trata de un asunto «complicado», pero se comprometió a estudiarlo con los servicios jurídicos del Consistorio.

El zapatero Pablo Blanco planteó entonces la posibilidad de recibir también ayudas para llevar a cabo pequeñas medidas locales que ayuden a paliar los efectos de las inundaciones hasta que el pozo de tormentas sea una realidad. «En mi caso, ya pedí presupuesto para instalar una cancela hermética que evite que el agua entre en mi establecimiento», explicó. Moriyón reconoció que le parecía «una muy buena idea» y prometió estudiarla para incluirla en las bases de la línea de ayudas.

Inicio de las obras en un año

El gerente de la EMA aprovechó la reunión para explicar los plazos que ahora mismo maneja la empresa para la construcción del pozo de tormentas del Arbeyal. «En la reunión del consejo de administración del próximo martes se aprobará el pliego con las condiciones para optar a la redacción del proyecto y en una semana, más o menos, se publicará en la Plataforma de Contratación del Estado. A partir de ese momento, habrá trece días para presentar ofertas y éstas serán valoradas en un plazo de tres semanas, de forma que esperamos que antes de que finalice noviembre la redacción del proyecto, que deberá llevarse a cabo en nueve meses, esté ya adjudicada», señaló.

También se contratará, agregó Gago, un completo estudio de toda la cuenca Oeste para ver si existe la posibilidad de acometer actuaciones de menor envergadura que alivien la situación hasta la apertura del pozo. «Nuestra intención es que las obras, que durarán no menos de veinte meses, comiencen en un año y para ello aceleramos todo el proceso mediante la declaración de urgencia», explicó el gerente de la EMA.

Ante las preguntas de los asistentes, tanto Moriyón como Gago insistieron en aclarar que en esta ocasión no falló ninguna de las bombas de la estación de La Figar. «Lo primero que hicieron los técnicos cuando comenzó a subir el nivel del agua fue trasladarse hasta allí para comprobar que el bombeo funcionó a pleno rendimiento todo el tiempo», indicó el gerente de la EMA, quien instó a los vecinos a «no hacer caso a 'radio patio'».

Pese a todas las explicaciones, muchos de los asistentes no salieron demasiado convencidos de la reunión. Es el caso de María José Méndez, José Manuel Díaz y Rosi Blanco, vecinos de la calle Alameda de Jove, quienes hace una semana vieron cómo sus trasteros, «recién arreglados y pintados», volvían a anegarse. «Menos mal que había vecinos en el portal e hicieron subir al ascensor. Si no también se habría estropeado», apuntó María José, mientras José Manuel hacía hincapié en la importancia de «solucionar este problema ya mismo. ¿Qué van a estar dando ayudas cada quince meses?». Tampoco estaba satisfecho Roberto Meana, vecino de Domingo Juliana, quien recordó que en su portal «todavía quedan por cobrar 500 euros de lo del año pasado, ¿cómo quieren que nos fiemos?».

Para garantizar estar en permanente contacto con los afectados y poder tenerles al tanto de todo el proceso, Moriyón propuso la creación de una comisión de seguimiento integrada por los portavoces que designen vecinos y comerciantes.

La edil socialista Marina Pineda se interesó, en la Comisión de Hacienda, por las ayudas y solicitó «una simplificación de su tramitación», además de plantear la posibilidad de conceder anticipos para que los afectados puedan acometer las reparaciones y compra de maquinaria necesaria para restablecer la normalidad.